La reina Máxima rompió el protocolo bailando adowa en el aeropuerto de Kumasi
Durante su visita oficial a Ghana como defensora de la inclusión financiera de la ONU, la reina de los Países Bajos se sumó a una danza tradicional asante y generó un momento viral que humaniza las agendas institucionales.
La escena se volvió viral en cuestión de horas: la reina Máxima de los Países Bajos, con cartera al codo y una falda amplia estampada, se unió sin dudar a la coreografía de bienvenida que un grupo de mujeres le ofreció en la pista del aeropuerto de Kumasi. Al ritmo de la percusión de la danza adowa, una expresión cultural del pueblo asante, dejó por unos minutos el protocolo estricto que suele regir sus viajes oficiales y acompañó los movimientos de brazos y manos con una naturalidad que sorprendió hasta a las autoridades presentes.
El momento ocurrió el 6 de noviembre de 2026 en la capital de la región de Ashanti, durante la primera escala de una misión que la llevó a Ghana en su rol de defensora especial del secretario general de las Naciones Unidas para la Salud Financiera. Lejos de quedarse como mera espectadora, Máxima Zorreguieta se integró al baile, recibió aplausos y transformó lo que podría haber sido un recibimiento formal en un registro más cercano y humano.
El atuendo elegido para esa jornada no fue casual. Un conjunto de dos piezas en tonos marrón, blanco y anaranjado con motivos de arabescos le permitió moverse con comodidad sin perder formalidad. La falda amplia fue clave para seguir los pasos de las bailarinas locales, mientras la cartera sostenida en el codo mantenía el gesto elegante. El look contrastó con las combinaciones monocromáticas que suele preferir en actos oficiales y rápidamente se convirtió en uno de los más compartidos de la visita.
La agenda de Máxima en Kumasi incluyó un encuentro con el Asantehene Otumfuo Osei Tutu II, líder tradicional del pueblo asante, en el Palacio de Manhyia, y su participación en el festival Awukudae. En todas las actividades, el foco estuvo puesto en el acceso de las comunidades a servicios financieros que permitan manejar gastos cotidianos, enfrentar imprevistos económicos y planificar el futuro.
La visita había comenzado en Accra con un estilo más informal: camisa blanca arremangada con detalles en los hombros, falda midi de jean con bordados florales, ballerinas negras y una bufanda multicolor que incorporaba los tonos de la bandera ghanesa. Esa prenda, diseñada por la artista japonesa Yayoi Kusama y adquirida en la tienda del Museo Stedelijk de Ámsterdam, sumó un guiño cultural a un conjunto práctico y cotidiano.
La misión concluyó en Accra con reuniones de alto nivel con el presidente John Dramani Mahama, el ministro de Finanzas Cassiel Ato Forson y el gobernador del Banco de Ghana, Johnson Pandit Asiama. El objetivo central fue avanzar en medidas concretas que acerquen herramientas financieras a hogares y trabajadores para que puedan gestionar mejor su día a día.
El video del baile en Kumasi no es solo un momento simpático de una visita oficial. Habla de cómo las figuras públicas, incluso las que representan monarquías milenarias, encuentran cada vez más valor en gestos que humanizan la distancia protocolar. En un mundo donde las imágenes viajan a velocidad de algoritmo, un baile improvisado puede comunicar cercanía y respeto cultural de forma más efectiva que cualquier discurso estructurado.
Máxima, argentina de origen y reina por matrimonio, ha construido a lo largo de los años una forma propia de ejercer su rol: cercana sin ser informal, elegante sin caer en la rigidez. El episodio de la danza adowa en Ghana se inscribe en esa línea. Muestra que, más allá de las agendas institucionales sobre inclusión financiera, hay un nivel de conexión humana que se construye con el cuerpo y el ritmo, no solo con palabras.