BREVES
Causa Noble: "La resolución de Bergesio es inentendibe"
Así lo expresó a P&M el abogado de la familia Lanoscou, Pablo Llonto, respecto del pronunciamiento del magistrado, quien, luego de enviar las muestras al Banco Nacional de Datos Genéticos, resolvió que se debía cumplir con la ley que ordena que eso se realice. Según Llonto, "la táctica de los abogados de Noble, con el guiño del juez, es dejar pasar el tiempo porque si ella muriera, ya no quedarían culpables".
Revista #21 Septiembre 2008 > Sociedad y Cultura
Los demonios de Stornaiolo
Por Manuela Carcelén Espinosa
A la espera…
Al fondo de un pasillo oscuro en un edificio moderno del barrio porteño de Palermo estaba la puerta de uno de los departamentos entreabierta. Parecía esperar a alguien.
Cuando atravesé ese umbral estaba aguardando por mí, un hombre de cabello y barba negra alborotada con matices blancos que van dejando los años. Sus manos eran largas y huesudas, como todo él; sus ojos brillantes parecían ocultar el mal sabor de la vida, pero su sonrisa invitaba a que uno se sienta cómodo.
“Yo volví a fumar desde hace unos cinco años más o menos, no te molesta que me prenda un tabaquito, no”, preguntó con un tono retórico, sabiendo que de todas formas lo iba a hacer. Me ofreció uno.
Luigi Stornaiolo, uno de los pintores contemporáneos más importantes y sobresalientes de Ecuador, presentó su obra en el Museo Sívori entre el trece y el veintiocho de septiembre, impulsado por la gestión del hasta hace poco embajador ecuatoriano en Argentina Francisco Proaño Arandi.
La directora del museo donde el artista expuso sus últimas veintiún obras, María Isabel de Larrañaga, supo presentarlo de una manera poética ante un público internacional.
“Se cuenta que a mediados del siglo pasado – más precisamente el 9 de junio de 1956 – hubo una reunión de dioses en las alturas de Quito. Éstos pertenecían a dos grupos no muy relacionados entre sí: unos eran los operísticos dioses grecoromanos; los otros, los minerales dioses andinos” - comenzó – “El asunto que los convocaba era el nacimiento de un niño, al cual se le reconocía ser dueño de una extraordinaria maestría en cuestiones de dibujo, colores y diversas artes pictóricas. Acordaron, pues, que esa carrera se concretaría de la mejor manera pero… en fin, los dioses han sido siempre caprichosos y les gusta complicar las cosas”.
La enfermedad no llega a todos
Stornaiolo aprendió a pintar con su mano izquierda desde hace cinco años, ya que a causa de la arterioesclerosis múltiple que sufre, a la diestra ya no la puede utilizar.
“Uno va en bajada, sin luces, sin freno de mano, sin retrovisor y chocando… así va uno por la vida” decía Luigi entre risas y amargura, desazón y conformidad.
En la charla intentaba no renegar por haber tenido que hacerse zurdo, pero sus palabras demostraban indignación y melancolía de aquellas épocas en las que podía hacer cuadros de seis metros sin ningún inconveniente. “Ahora sólo puedo hacer cosas chiquitas, se me dificulta pintar esos óleos como los que hacía antes”, contaba entre pitada y pitada.
A pesar de esto destacaba Stornaiolo su fortaleza, porque lleva quince años luchando con una enfermedad que a otras personas las deja en una cama desde el primer año.
Después de un poco más de cinco décadas, el artista hacía énfasis en que el tiempo ya ha pasado para él, y remarcaba que en el futuro “la guerra será entre los viejos y los jóvenes. Eso de la izquierda y la derecha ya no tiene sentido, caducó”, decía coincidiendo así con la temática propuesta por los hermanos Ethan y Joel Coen en uno de sus últimos filmes, ganador de cuatro premios Oscar entre ellos mejor película, Sin lugar para los débiles o en su idioma original No country for old men.
Sus orígenes
La carrera de Stornailo se inició cuando él tenía doce años. Comenzó a dibujar comics y caricaturas de los futbolistas de su país natal, que fueron publicados en el diario de Quito Últimas Noticias gracias a la ayuda de un periodista muy especial: su padre. Pero Luigi resaltó que su abuela paterna de origen napolitano también tuvo una gran influencia desde niño en su vida artística.
Poco después de que se graduó en un colegio religioso en Ecuador empezó a cursar la carrera de arquitectura, pero en tercer año abandonó esas aulas para dedicarse a su verdadera pasión. Su escuela fue la admiración por Velázquez, Goya, Rembrandt y Turner. Como su propio mentor, comenzó sus prácticas copiando cuadros de sus referentes, pero al poco tiempo siguió su camino, su estilo.
La ruta de su mente
“Algo que me reconozco en la vida es que ya llevo un año sin mirarme al espejo; eso hay que destacar porque no hay nadie peor que uno mismo” decía Luigi haciendo vericuetos para poder, con una sola mano, mostrarme fotografías en su celular y terminarse su cigarrillo.
Entre frases sueltas con significados profundos, Stornaiolo demostraba que su lado ecuatoriano está presente tanto en su obra como en su vida. En un momento empezó a recorrer imaginariamente las calles de Quito y en el camino se encontraba con una infinita variedad de personajes y me preguntaba: “¿vos le conoces? Buena gente es, veras”.
El hilo conductor de su relato es bastante frágil o quizás es como una historia contada en un género del que todavía no se conoce.
Las idas y vueltas de su mente cortaron ese viaje quiteño para saltar al cuento de que el embajador de Perú en Ecuador le pidió que realizara un retrato de Alan García, actual presidente de aquel país.
Finalmente encontró la foto que buscaba y comenzó a reír; me mostró Los demonios de Vizuete, cuadro referido a la selección de fútbol de la tricolor y a su entrenador.
Leí en un catálogo que Stornaiolo dijo alguna vez que “se puede ser religioso e irreverente. De eso se trata, de ser un extremo y el opuesto, cuando se llora es cuando más se ríe” y le pregunté por esta frase. Su respuesta fue en cierto modo contundete: “Sí, pero estoy más seguro de que el ser humano es un malandro de entrada”.
Un poco de sus creaciones
Su obra se caracteriza por ser atrevida y provocadora. Utiliza mucho color y sus personajes son entre caricaturescos y sórdidos. Pinta su tiempo, lugar y entorno con ironía, y su crítica a la clase media de América Latina es sanguinaria.
“A veces la gente como que se molesta por lo que uno hace, quizás debería hacer otras cosas así no se enojan” comentaba, refiriéndose a algunos de sus cuadros que llevan nombres como: Unos que cagan o Coge, y en ese mismo momento agregó “pero a vos qué te parece”.
Los títulos que utiliza para cada creación son entre cómicos y tristes como por ejemplo: Baile amplio como de reconocido prestigio en el medio, Striptease en la Mariscal, Caracteres de miseria en el V piso, Adán y Enma.
Su maestría y destreza le permiten, incluso, repetirse temáticamente. Su burla contra el ser humano y sus miserias es constante. Cuerpos, culos, tetas, ríos de sangre, flores, lenguas, todo mezclado sobre lienzos que van tomando vida gracias a sus manos. “La pintura está en las telas y uno la descubre al mancharlas”, decía.
Algo que no falta en casi ninguno de sus cuadros es un autoretrato. Puede ser oculto o no, claro u oscuro, pero siempre está presente. “En algún lugar hay que ponerse, porque somos parte de esto también”, contaba mientras recorríamos juntos el viaje de su vida.
Esto es lo máximo que conseguí que Stornaiolo hablara de su trabajo; él prefirió a cada momento irse por las ramas y contar historias que a veces no tenían fin y otras no tenían principio.
Cuando intentaba llevarlo por el camino de su obra, él replicaba: “De pintura no se puede hablar porque sólo conviene hacerla, porque es el único ejercicio posible. ‘Nosotros los jóvenes pintores ecuatorianos’... ¿Y eso qué es? Contra eso no se puede decir nada. Uno solo se ríe”.
Otras oportunidades en Buenos Aires
Hace diecinueve años visitó por primera vez Capital Federal la obra de este artista, pero él no la acompañó. Siete años después vino con sus cuadros a presentarlos en el Museo Sívori justamente. En esa ocasión lo acompañó otro pintor ecuatoriano: Ramiro Jácome.
Esta vez la presión baja de Buenos Aires le producía dolores fuertes de cabeza, pero de todas formas repetía Stornaiolo una y otra vez que la ciudad es muy linda y que recordaba aquella vez en la que con Jácome hicieron una presentación juntos y disfrutaron de las calles porteñas al ritmo del tango.
“Ya sé que estoy piantao, piantao, piantao, no ves que va la luna rodando por Callao y un coro de astronautas y niños con un vals me baila alrededor...”, entonaba entre recuerdos, mientras me preguntaba: “para vos qué es piantao”.
COMENTARIOS (1)
Leer todos los comentariosLYUkWsWTY
I was so cofnused about what to buy, but this makes it understandable.
AGREGAR COMENTARIOS
La finalidad de este servicio es sumar valor a las notas y establecer un contacto más fluido con nuestros lectores. Los comentarios deben acotarse al tema de discusión. Se apreciará la brevedad y claridad de los textos, y el buen uso del lenguaje: las malas palabras y los insultos no serán publicados.
