BREVES

Causa Noble: "La resolución de Bergesio es inentendibe"

Así lo expresó a P&M el abogado de la familia Lanoscou, Pablo Llonto, respecto del pronunciamiento del magistrado, quien, luego de enviar las muestras al Banco Nacional de Datos Genéticos, resolvió que se debía cumplir con la ley que ordena que eso se realice. Según Llonto, "la táctica de los abogados de Noble, con el guiño del juez, es dejar pasar el tiempo porque si ella muriera, ya no quedarían culpables".

Revista #20 Julio 2008 > Sociedad y Cultura

HASE LOS CUNUMI

Francisco Solano López “Mariscal de América”. Obra épica-poética-musical


Por Liliana Díaz
 
Claudio Bustos, intérprete argentino radicado hace 5 años en Paraguay, rinde un homenaje profundo y cargado de emociones a la gesta que protagonizó la patria guaraní para sobrevivir en la Guerra de la Triple Alianza. Un doloroso repaso del genocidio negado por la historia oficial,  un tributo al héroe que defendió una patria floreciente y entró en la historia desde la derrota.
 
Volvía de Misiones florecida de lapachos. Mientras mis ojos registraban el movimiento incesante de miles de obreros y máquinas viales construyendo a un ritmo infernal a lo largo de toda la provincia de Corrientes y Entre Ríos la “ruta del Mercosur”, escuché de un tirón la obra de mi amigo Claudio Bustos.
 
Manejaba y lloraba en silencio. Desfilaban ante mí cientos de imágenes. El padre paraguayo de mi compañero, asesinado en su lecho del Chaco por los sicarios de Stroessner, las burlas a mis hijos en el colegio porque hablan con “elle”. Les dicen “paraguashos”, lo cual es casi cierto, somos misioneros. Las palabras impactantes del Presidente Lugo en su asunción, y el agradecimiento a la Argentina que arropó a tantos compatriotas que no podían volver a su país desvastado aún por la miseria y la corrupción.
 
Repasaba a través de la potente voz de Claudio, ese cordobés que vivió muchos años en Misiones y desde allí forjó su fecunda trayectoria musical, la tremenda historia del genocidio del pueblo paraguayo a manos de sus vecinos, Brasil, Uruguay y Argentina. Y duele. Revuelve las tripas la conciencia de haber sido verdugos de un país que crecía con sus yerbales, que tenía una flota fluvial y de ultramar de veinte vapores y cincuenta veleros para llevar a Europa su producción, incluido el primer vapor fabricado en América. En vez de "importar capitales", importaba los técnicos que necesitaba el Paraguay. El estado hizo ferrocarriles, telégrafos, canales de riego y fundición de hierro. Fabricaban  sus armas y también la pólvora que necesitaban. No había analfabetos en el Paraguay. 
 
 “...Porqué la mezquindad puso sus ojos en ti, Paraguay? en tu existencia como país soberano...en tu proyección como potencia Sudamericana...para sangrar tus entrañas? para explotarte a ultranza?...hasta dejarte como un árbol caído…”, pregunta con voz profunda Pepe Galelli desde las glosas escritas por Fermín Fierro (autor de “Mi serenata”) en esta obra maravillosa.
 
La respuesta se desgrana a lo largo del trabajo, con los relatos de Judith Vera desarrollados por Daniel Larrea en una profunda tarea de investigación histórica a lo largo de tres años. Una historia de pasión y patriotismo que tuvo a Carlos Antonio López y a su hijo Francisco Solano como protagonistas. El abogado sucedió a Gaspar Rodríguez de Francia, afianzó la potencia en la que se había convertido el país y lo modernizó. 
 
“Por entonces la Patria Paraguaya
tejía el ñandutí de sus telares,
estaba almibarada en los naranjos
y plena de verdor en los yerbales.”
 
Francisco Solano López estudió en Francia, allí conoció el espíritu de las nuevas ideas libertarias y se enamoró de Elisa “madame” Lynch. De regreso a su tierra, fue designado Brigadier General del Ejército paraguayo a los 18 años. A los 27 es Ministro de Guerra del gabinete de su padre y designado Ministro Plenipotenciario al frente de la delegación que parte a Europa y entabla relaciones con destacadas personalidades. Ante la muerte de su padre, el mariscal es designado Presidente de la Nación en un  testamento secreto ad-referendum del Congreso Nacional. En 1862 es aclamado por mayoría por el parlamento cuando sólo tenía 36 años. Dos años después, comenzaría el martirio del pueblo paraguayo. Hacia los primeros meses de 1864, en Puntas del Rosario, en el interior uruguayo, se reúnen Saraiva, Elizalde, Venancio Flores y el representante diplomático de Inglaterra Edward Thornton... allí comenzarán a discutir las bases del Tratado de la Triple Alianza.
 
El Imperio Británico ensaya un nuevo eslabón en su política expansionista. Con el pretexto de “la libre navegabilidad de los ríos” pone en marcha un plan de aniquilamiento del pueblo paraguayo, ejecutado con obediencia por Argentina, Brasil y Uruguay. Omar Cibils recrea en esta cantata la voz de nuestro presidente de entonces: Bartolomé Mitre: “La República Argentina está en el deber imprescindible de formar alianza con el Brasil a fin de derribar esa abominable dictadura de López y abrir al comercio del mundo esa espléndida y magnífica región que posee, tal vez, los más variados y preciosos productos del trópico y ríos navegables para explotarlos”...
 
Durante seis largos años el Paraguay se desangró. El calvario terminó con el exterminio brutal de los hombres a manos del poderoso ejército de la Triple Alianza En esos años se cometieron los más feroces crímenes contra un pueblo que se defendió  con inmenso coraje y valentía.
 
Este capítulo trágico es ocultado sistemáticamente por la historia, y hay quienes se resisten todavía a llamarlo por su nombre: genocidio. Los datos son contundentes: la población de Paraguay al comenzar la guerra llegaba a 800.000 personas. Durante la guerra murieron 606.000, es decir, el 75,75%. Después de la guerra la población llegaba apenas a 194.000 personas, el 24,25 %. Hombres Sobrevivientes: 14.000, apenas un escandaloso 1,75 %.
 
EL SOLDADO PARAGUAYO
 
En nuestro país es común que las clases acomodadas tengan un sello de distinción en el uso del doble apellido. En Paraguay esa costumbre es consecuencia del genocidio. Después de la guerra prácticamente no quedaron hombres. Las mujeres se hicieron cargo de la reconstrucción y se obligaron a repoblar el país. Por eso es común que cada hombre tenga hasta dos o tres familias. El primer apellido de los hijos es de él y el segundo distingue la familia de cada una de sus mujeres. 
 
Ya en las primeras batallas Paraguay fue entregando sus mejores hombres. Solamente en Estero Bellaco y Tuyutí murieron 13 mil. En 1866 el Mariscal López propone la paz, y recibe como respuesta un violento ataque a las Trincheras de Curupaytí. Entonces, todo el pueblo debió tomar las armas. Este es uno de los pasajes más conmovedores de “Mariscal de América”. La canción describe con maestría el calibre y la argamasa del coraje del soldado paraguayo:
 
“Y ha de ser nomás hijo de tigre
traza de ñandubai, piel de quebracho,
pensando altivo que su madre espera
que vuelva con las flores del lapacho...

Para arrancarle una vida a la muerte
cortar las piernas se hace necesario,
ha cumplido recién dieciséis años
y pide una galleta o un cigarro...

No se queja el soldado paraguayo
se aprieta las dos piernas con las manos
permanece inmutable ahí en el suelo
con coraje y con valor contiene el llanto...”
 
LOS NIÑOS GUERREROS
 
Como si no fuera suficiente, avanza “Mariscal de América” hasta pararnos en las fauces mismas del horror: la batalla de Acosta Ñu. Dice el historiador Juan José Chiavenatto: “Los niños de seis a ocho años, en el fragor de la batalla, despavoridos, se agarraban a las piernas de los soldados brasileros, llorando que no los matasen. Y eran degollados en el acto. Escondidas en al selva próxima, las madres observaban el desarrollo de la lucha. No pocas agarraron lanzas y llegaban a comandar un grupo de niños en la resistencia”… “después de la insólita batalla de Acosta Nú, cuando estaba terminada, al caer la tarde, las madres de los niños paraguayos salían de la selva para rescatar los cadáveres de sus hijos y socorrer los pocos sobrevivientes, el Conde D´Eu mandó incendiar la maleza, matando quemados a los niños y sus madres. Su orden era matar hasta el feto del vientre de la mujer". 
 
“El viento degollando los suspiros
trae consigo gritos y lamentos
hasta el pindó y el guayacán cobijan
el miedo de tres mil niños guerreros...
Son más de veinte mil los invasores
hasë los cunumí, con miedo están
a sable y lanza avanza el enemigo
conjuro de cobardes a matar....
Holocausto de América Morena
epopeya infantil de la tristeza
gorriones andrajosos y descalzos
ofrenda del dolor en esta guerra...”
 
El 16 de agosto se conmemora el Día del Niño en Paraguay, en homenaje a los niños mártires de Acosta Ñu. Francisco Solano López había trasladado la capital a Piribebuy. El 16 de agosto de 1869 hacía 3 días que esa sede había caído. El mariscal y 470 soldados se internaron en la cordillera en busca de refugio. Alguien debía detener el avance del enemigo, pero ya no quedaban hombres. Entonces fueron los niños. “Adelante estaban los hombres que no eran más de 500 y detrás había niños que se disfrazaron de hombres para mentirle al enemigo con su número, cuenta el Dr. Rubén Luces León. Esos niños eran muy chicos para confundirlos con adultos, sus estaturas pequeñas, sus caras infantiles, sus piernas y bracitos cortos, los ojos grandes, no los ayudaban para impresionar como maduros, eran más bajos que un fusil con su bayoneta calada, no podrían confundirlos tan fácilmente. Sus propias madres y los mayores con carbón les pintaron bigotes y en las mejillas y la mandíbula les colgaron la crin de los caballos que cortados de sus colas simulaban barbas que le daban a los chicos el aspecto increíble de un disfraz singular y extravagante. Al toque de clarín, atacó la caballería imperial.  Se precipitó rasgando el suelo, y a golpe de espada iba degollando niños y mujeres que se agarraban con desesperación de muerte a las patas de los caballos en que iba montado el enemigo. 
 
La lucha tenía violencia de furia infernal. ... Cuando las madres percibían que sus hijos se herían de muerte, se arrojaban sobre ese cuerpo infantil que era carne de su misma carne y los estrangulaban con sus propias manos, para que esos inocentes se murieran pronto. Y de inmediato ellas se tiraban contra la punta de las lanzas de los enemigos buscando en su propia muerte, el alivio a su desesperación de madre.”
 
EL FINAL
 
Después de semejante horror sólo quedaba el final. Rodeado de sus soldados más leales, el mariscal Francisco Solano López fue alcanzado por una patrulla brasilera y murió abrazado a su bandera. Lo enterró la fiel madame Lynch con sus propias manos.
 
...y el Río Aquidabán lo recibió en su orilla
y aquella muerte injusta lo arrancó de la vida
y lo llevó a la gloria...
 
Domingo Faustino Sarmiento firmó la rendición de la nación hermana. Ante esto dijo: "hemos ganado la guerra por rigor, no hay ningún paraguayo entre los 10 y los 50 años vivo".
 
Cuando finaliza la potencia emotiva de la cantata vuelvo los ojos al camino. El tributo de Claudio Bustos al querido Paraguay llega en el momento justo. La ruta 14 pronto será una autovía que contendrá el intenso flujo comercial del Mercosur. Es tiempo de que empecemos ese profundo cambio cultural del que habló el ex obispo Fernando Lugo, reconociendo los dolores y las responsabilidades de las venas abiertas de América Latina. Y será por eso nomás que cada agosto los niños vuelven con las flores del lapacho.
 
CLAUDIO BUSTOS Y SU TRIBUTO
 
¿Cuándo escribieron  esta obra Daniel Larrea y Fermín Fierro? Porque Fermín murió hace unos años, ¿no? 
 
La obra fue escrita entre 1995 y 1996 y estrenada en la Casa Paraguaya de Posadas en Julio de 1996, al mes siguiente se presentó en el Teatro Leopoldo Marechal de la Embajada Argentina en Asunción. En un principio  la interpretaba Fermín como solista y el Grupo Vocal Enarmonía, con la participación de Pepe Galelli (Glosas) y Marcelo Bartolomé (Relatos). Fermín murió en 1998 y sólo había quedado un registro artesanal de un ensayo general de la obra en la Casa Paraguaya.
 
¿Cómo te vinculaste con la obra? 
 
Cuando yo me vengo a vivir a Paraguay empezamos a planificar con Daniel y los Enarmonía una presentación aquí en Paraguay de la obra, para lo que estuvimos ensayando varios meses y finalmente no pudimos hacer las presentaciones por el costo elevado que tenía cada puesta.
 
¿Cómo surgió la decisión de grabarla?
 
Agotadas las tratativas de presentarla con los muchachos aquí, decidí empezar a grabarla yo mismo en un pequeño estudio que monté llamado Estudio Caetano. Me llevó 2 años de trabajo, lo fuimos haciendo de a poco y parando por momentos ya que en el medio de la grabación de la cantata yo grabé un disco en Buenos Aires con Lito Nebbia llamado “Coplas Americanas”.
 
¿Qué sentís como argentino ante semejante genocidio?
 
Esencialmente coincido con la visión de los autores de la obra y creo que los argentinos nos debíamos plantear ese debate revisionista de un hecho del cual nos habían relatado la versión de los vencedores, y rescatar la enorme gesta del pueblo paraguayo porque ese pueblo, con sus héroes anónimos, sus mujeres y sus niños son los verdaderos protagonistas de esta cantata.
En la presentación del disco Daniel dice y yo coincido plenamente con eso, que la historia oficial siempre la denominó "Guerra de la Triple Alianza".Algo aterrador desde su denominación, porque Alianza, es el equivalente de coalición. Es un pacto, una convención, un acuerdo, un convenio, con afinidad en las conexiones y propósitos, donde se acuerda porque se concuerda con una finalidad.  Y esto es lo espantoso: la finalidad con que se acordó esta tristemente célebre "Triple Alianza", donde Argentina, Brasil y Uruguay concretaron la macabra destrucción de un Paraguay próspero y floreciente, protegido y respaldado únicamente por la laboriosidad de su gente y la selva gigante, misteriosa y arcana.
 
¿Viviendo en Paraguay, sentís que se abre hoy con Lugo una posibilidad de lograr aquello por lo que luchó el Mariscal?
 
Supongo que sí. Cuando asume un nuevo gobierno, la gente siempre deposita en él su entusiasmo, su fe, sus esperanzas, y anhela que logre que a su país se lo respete, que se lo tenga en cuenta. Eso es lo que a mi entender debe conseguir Lugo, que los países vecinos, con los que tiene trato directo como Brasil y Argentina y aún con las dos hidroeléctricas compartidas, lo consideren un par suyo y que las negociaciones sean  equitativas para todos. Digo esto, porque la percepción del ciudadano común es que a Paraguay, sus vecinos más grandes o poderosos siempre tomaron ventaja en las negociaciones. Quizás en Paraguay haya que hacer un mea culpa y revisar hacia atrás quiénes y cómo negociaron los representantes paraguayos cada una de estas cuestiones. Lugo dijo en su discurso que el cambio es un proceso cultural que llevará tiempo y esfuerzo, coincido con eso, muchas y arraigadas costumbres deben revertirse.
Respecto del Mariscal López, creo que fue un líder que no tuvo alternativa y que actuó en base a las presiones de su tiempo. Que se levantó en armas para defender su país y gracias a él Paraguay es hoy Paraguay, de lo contrario, seria una provincia argentina o una parte de Mato Grosso do Sul.
 

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