BREVES
Causa Noble: "La resolución de Bergesio es inentendibe"
Así lo expresó a P&M el abogado de la familia Lanoscou, Pablo Llonto, respecto del pronunciamiento del magistrado, quien, luego de enviar las muestras al Banco Nacional de Datos Genéticos, resolvió que se debía cumplir con la ley que ordena que eso se realice. Según Llonto, "la táctica de los abogados de Noble, con el guiño del juez, es dejar pasar el tiempo porque si ella muriera, ya no quedarían culpables".
Revista #49 Noviembre 2011 > Politica Nacional
UN 17…QUE FUE 20
“El país era otro país y no quisieron entenderlo... El 17 de octubre, más que representar la victoria de una clase, es la presencia del nuevo país…” Arturo Jauretche
Por Rufino Almeida
El 20 de diciembre de 2001, que en realidad fueron los días 19 y 20; pero que en realidad fue, el paro del 13 de diciembre; que en realidad, fue la pueblada de Mosconi en junio de 2001; que en realidad fueron cientos de cortes, piquetes y revueltas, huelgas, en La Matanza, Florencio Varela, La Plata.
Que en realidad fue la lucha por Aerolíneas Argentinas; Que en realidad fueron el Puente de Corrientes; la Marcha Federal, la CTA y el MTA encabezando los conflictos sindicales; en realidad fueron los piquetes iniciales de Tartagal, Cutral Co, contra la privatización de YPF.
Que en realidad fue la lucha contra la impunidad que llevaron adelante los organismos de derechos humanos, con las Madres, las Abuelas, los HIJOS y los ex detenidos desaparecidos.
Todas expresiones de un Pueblo que estaba ahí y no quería entenderlo. Que sufría el miedo y la angustia que lo había dispersado durante años de horror. Mostraba en las rutas y los barrios la desocupación y la miseria a los que fue arrojado.
No había planta fabril, ni oficina, ni establecimiento; apenas algunos sindicatos donde refugiarnos; ya las unidades básicas y nuestras propias casas, hacía rato que habían dejado de ser seguras. No teníamos retaguardia, no había máquina que parar, no teníamos con que llenar la olla. Los que quedaron cuidaban su empleo y debían bajar la cabeza.
Nuestros hombres deambulaban para changuear, y los brazos flaqueaban, aunque menos que el ánimo y la autoestima. Nuestras mujeres debían sostener el hogar con nada. Y los pibes…apenas la escuela, con más hambre por comer que por aprender; los jóvenes sin más destino que la calle y de allí la persecución, la cooptación delictiva y la cárcel. Los que podían, partían sin ilusión.
Nos indignaba con dolor cada visita de los virreyes del FMI; parecía que las relaciones carnales con EE.UU. no habían sido suficientes para dejar exhausto y expoliado el cuerpo de la Patria. Aún estaba presente la humillación y el viento helado que trajeron los pibes de Malvinas.
Debimos ganar las rutas, las calles, ocupar los edificios públicos, las fábricas vaciadas por los patrones, las tierras más inhóspitas. ¡Que nos vieran! ¡Que supieran los otros de nosotros! El humo negro de las gomas quemadas, nos teñía la cara, el pelo, la ropa, y fuimos el pueblo más negro, fuimos los más malditos para esos otros.
La Alianza, había encausado las expectativas populares, en especial de los sectores medios, en el final del menemismo. Pero con progresismo incluido se hizo cargo, de salvarle la ropa y lavarle los trapos sucios al capital financiero internacional, terminando de destruir la economía nacional y sobre todo los sueños de cada uno de los compatriotas que se ilusionaron en que asumirían los cambios esperados, como lo hace ahora la Socialdemocracia europea y el Partido Demócrata norteamericano.
Parece haber algo en común en la historia humana, sea dondequiera que se desarrolle: Los intereses y deseos de los Pueblos, determinados por la necesidad o definidos por su valoración de la vida y las aspiraciones culturales que fluyen desde su identidad, siempre se hacen presentes mediante procesos políticos colectivos que tarde o temprano estallan ante los poderosos y las traiciones de la democracia.
En nuestro caso el genocidio desatado para imponer la dominación económica y social seguía siendo la herida abierta de una Nación y de un pueblo condenado a permanecer oculto en el subsuelo de la Patria sometida.
A pesar de los insistentes reclamos populares y de las condenas internacionales de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y del Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas, el Gobierno de De la Rúa se negaba a la anulación de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida y los indultos presidenciales de Menem que garantizaban la impunidad de los responsables del genocidio en la Argentina. Más el sostén del decreto que impedía dar respuesta al Juez Garzón que reclamaba las extradiciones, convirtiendo a la Argentina en el último y único refugio para los militares y civiles acusados de haber cometido crímenes aberrantes contra el Pueblo.
La institucionalidad y la cultura de la amnistía volvían para sellar el sistema de impunidad que permitiera saquear la Patria. También habilitaba todos los días la operatividad de las fuerzas represivas contra la resistencia popular creciente. La partidocracia necesitaba y protegía de nuevo a los perros asesinos, para eso intentaba dar el golpe final y la condena a la soledad en la búsqueda de justicia para los desaparecidos y la identidad para los nietos apropiados.
Pero hay un valor fundante en la necesidad de justicia, en el derecho a la justicia que ejercen los Pueblos. Allí está el reclamo, no sólo de las Madres y Abuelas por ser símbolos activos, sino, de todo un ser nacional colectivo que busca su felicidad en el ejercicio de la justicia en su vida cotidiana.
Esos son los Derecho Humanos, esos que luego Néstor Kirchner rescataría como plataforma indispensable para establecer y desarrollar su gobierno, que se inició en el infierno de un país abandonado entre las llamas.
El 19 y 20 de diciembre, será el estallido del hartazgo y la confluencia de las más diversas fuerzas sociales que pugnaban por ser escuchadas y reclamaban el cumplimiento de las promesas de una democracia bastardeada por las dirigencias partidarias y sindicales, que habían sepultado la Política como instrumento de transformación en mejora de la realidad popular y en defensa de los intereses de la Nación.
Explotaba el proceso de largos años de un subsuelo sublevado, una Argentina profunda, sometida por las armas, el terrorismo de Estado, por el fraude político, la entrega de la Nación, el saqueo económico y la mentira de la salvación individual como valor cultural supremo.
En un acto colectivo de carácter político y cultural, el Pueblo argentino desbordó la institucionalidad impuesta por dictaduras y pactos “democráticos”. Se llevó puesta la democracia delegativa hipócrita, los causes “orgánicos” de sindicatos y partidos políticos, para buscar la reconstrucción de su propio cuerpo social, su propia identidad política y dictar su propio Programa para la Patria.
No es cierto que “el pueblo sólo sabía lo que no quería, pero aún no sabía lo que quería”. Por el contrario, la consigna “que se vayan todos”, expresó la intencionalidad política de cambiar a los usurpadores de su voluntad y de sus expectativas programáticas, por verdaderos representantes que ejecuten las acciones de gobierno compatibles con los intereses y deseos populares.
Este concepto profundo se extendió a todas las formas de delegación democrática incluidas las organizaciones autotituladas como expresiones directas del sentir del Pueblo.
También la izquierda, su sindicalismo y su propia partidocracia, habían fracasado inmersa en su internismo por sobre la representación parlamentarista e imagen social que algunos sectores le asignaron y que muchos otros miraban expectantes.
El aparato pejotista vendepatria y el sindicalismo vandorista ya venían traicionando la Revolución peronista inconclusa desde el ´55. Hicieron muchas sociedades desde entonces. La más dañina y sangrienta para el Pueblo y la Nación fue sin duda la que constituyeron con los genocidas del ´76. Un paquete con militares, empresarios multinacionales y nacionales, jerarcas religiosos y figurones culturales, con los que luego de la derrota electoral del ´83 recompusieron vínculos y estrategias en los ´90, conducidos por Carlos Menem, tras tirar por la ventana a Raúl Alfonsín por indeciso. El radicalismo tuvo en el regreso a la democracia la opción de conducir la Patria hacia opciones de transformación, pero dudó y temió del Pueblo mismo y su Programa de Proyecto Nacional.
También penetrado por sectores de la complicidad genocida actuó como radical histórico: por defecto, y dilapidó aquel apoyo popular entre sus vacilaciones.
Su fracaso y consecuente frustración popular abrió las puertas a la etapa de destrucción económica y cultural más profunda de nuestra historia: el menemismo, como nombre de la revolución liberal del poder global en nuestras tierras.
El 19 y 20 de diciembre fue el acto culminante de la sublevación del Pueblo frente a la opresión de sus intereses y deseos. Como un nuevo 17 de octubre, se convierte en el quiebre explosivo del proceso destructivo del poder que lo sometía, para pasar a un feliz proceso creativo y constructivo de un nuevo orden social inspirado y regido por aquel programa de necesidades y esperanzas que el Pueblo carga desde los albores de nuestra propia historia como Nación.
La Argentina ya no será la misma. Cualquier situación de injusticia es un motivo de movilización popular. Ya no habrá paso atrás.
Las formas de participación que se intentaron establecer para “autogobierno”, y las del “autonomismo” económico y social también fracasaron ante la clara falta de noción y conducción estratégica, pero dejaron asentada la experiencia de la organización social participativa y democrática como pre requisito para cualquier opción y acción de gobierno.
Desde entonces el control popular y el reclamo se ejercerán con firmeza.
Frente a esta potencia social, el gobierno de Duhalde no podrá restaurar la vieja política de aparatos. Y recurrirá nuevamente a la represión más feroz en sociedad, otra vez, con la policía bonaerense y los señores feudales municipales.
La masacre del Puente Pueyrredón será el principio del fin de su mandato, la movilización se convertía en una marea imparable.
Desde aquel 19 y 20 de diciembre, el Pueblo movilizado de manera explícita había reestablecido el viejo programa del Proyecto Nacional a cumplir:
> Establecer a la justicia como reparadora de la sociedad y determinante del fin de la impunidad.
> Reponer la justicia social y la independencia nacional como valores rectores e indispensables de la economía.
> Restablecer la decisión política como ordenadora de la sociedad con respeto de los objetivos colectivos y nacionales emanados del mandato de la voluntad popular
> Reivindicar al sistema público como el medio de acceso colectivo y universal a los derechos y el bienestar.
> Recuperar la memoria histórica y la identidad nacional, popular y latinoamericana como sustento cultural del Proyecto Nacional.
Lo que vendrá será una rara conjunción de la historia. Esos momentos cuando las fuerzas populares generan con su proceso las condiciones de acumulación necesarias para la disputa y aparecen las personas indispensables para construir los verdaderos liderazgos. La circunstancia histórica cuando la conducción surge y se mimetiza con el conjunto del Pueblo erigiéndose en expresión simbólica y en realizador concreto de acciones que ordenan las fuerzas y disputan al frente de ellas cada espacio económico, social y cultural a conquistar y defender para el cumplimiento del Programa popular comprometido.
Se reconstituye entonces el Proyecto Nacional: la voluntad del Pueblo y Néstor Kirchner se reconocen en la encrucijada. Asume desconocido por las mayorías, pero leyendo aquel programa popular histórico y estableciendo gestos y propuestas que dan cuenta de sus “convicciones” militantes que aseguró no dejaría en la puerta de la Casa de Gobierno.
Planteo confirmado con hechos y acciones de gobierno que muestran el sentido y la decisión que se ha buscado en torno a entronizar la presencia de los derechos humanos como rectores de la vida social.
Con diversos logros y con faltantes, las argentinas y los argentinos nos encontramos atravesando una etapa histórica en la construcción del ejercicio de una plena ciudadanía y participación democrática bajo el carácter colectivo y público de un Proyecto Nacional que apunta a la construcción de una comunidad solidaria y justa. Enraizada en la Patria Grande de los latinoamericanos y de pie frente a los poderosos del mundo.
La Nueva Argentina está en marcha, a diez años de aquel nuevo 17 de octubre, que en realidad fue un 20 de diciembre. Néstor Kirchner ya no está, pero el Pueblo y Cristina con su gobierno acaban de confirmar su alianza indestructible en el Proyecto Nacional.
Ella, su gobierno y todos nosotros, ante los que cayeron para que la Patria viva, nos juramentamos en su memoria, y lo llevaremos sin descanso a la victoria. «
COMENTARIOS (1)
Leer todos los comentariostbuOqIESp
A med la verdad, no me sreorpnde. Estoy hastiado de la inexistencia de die1logo poledtico en este paeds, y la abrumadora cantidad de inservibles que van a pegarse de la teta pfablica este af1o por SEIS JODIDOS Ad1OS.Cuento con los dedos de una mano (y sobran MANOS) la cantidad de poledticos que sabe lo que es un programa de propuestas para lo que pretende hacer. Muy pocos tienen escuela, muy pocos tienen vocacif3n alguna. Lo fanico que TODOS tienen es mucho dinero para INVERTIR (porque es un simple negocio) 10, 20, 50 millones de pesos en pf3lvora (afiches, discolighs, medtines, etc) y luego pasarse seis af1os recuperando con creces lo que habre1n gastado.Nuestro paeds se reduce a eso: el mercado de la palabra, donde nadie la tiene pero todos la presumen, y donde absolutamente todos la comprometen con tal de pegarse de la teta.El transfugismo partidista es grosero, y produce esperpentos que son capaces de renegar los ideales que los identificaron toda la vida para cruzar a la parcela contraria que combatieron tambie9n toda la vida, todo porque ahed tiene mejor chance de pegarse.La aridez de discurso, y peor afan, la desfachatez de los discursos que se inventan los abnegados que se sacrificare1n por nosotros, es penosa. Y es que son me1s de 4mil cargos que se van a rifar en dos semanas ay Padre La terrible escasez de propuestas es otro tema que desencanta. Pocos saben siquiera lo que implica el cargo al que aspiran, mucho menos saben lo que debere1n hacer en el terrible caso de que ganen. Dios medo!Yo, como todas las votaciones desde 1986, acudire9 a las urnas y votare9! Pero aunque la Junta no quieta que vote por NINGUNO, yo igual votare9 por e9l. Marcare9 GRANDOTE en las malditas boletas la palabra NINGUNO, COd1AZO para que al menos en una mesa de votacif3n se sepa que yo no apoyo vagabundos.
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