BREVES
Causa Noble: "La resolución de Bergesio es inentendibe"
Así lo expresó a P&M el abogado de la familia Lanoscou, Pablo Llonto, respecto del pronunciamiento del magistrado, quien, luego de enviar las muestras al Banco Nacional de Datos Genéticos, resolvió que se debía cumplir con la ley que ordena que eso se realice. Según Llonto, "la táctica de los abogados de Noble, con el guiño del juez, es dejar pasar el tiempo porque si ella muriera, ya no quedarían culpables".
Revista #38 Mayo 2010 > Politica Nacional
CAMBIO DE ÉPOCA
Por Ricardo Foster
Cada época resignifica el pasado. La percepción que tenemos de estos doscientos años de historia argentina situados en 2010, en un contexto argentino y latinoamericano que es extraordinario respecto a la potencialidad y la posibilidad que abre como horizonte, no es la misma que si hubiéramos estado situados en la década del ’90, dominados y asfixiados por el neoliberalismo prostibulario que aparecía como un dispositivo que se tragaba el conjunto de la historia.
Eso es muy importante, porque nos permite leer de manera distinta la compleja trama de la historia argentina y latinoamericana. Pasarle, de algún modo, el cepillo a contrapelo, leer lo que nos escondieron, escuchar las voces silenciadas, discutir qué proyectos hegemónicos le dieron la fisonomía al país e impidieron la realización de aquellos sueños emancipatorios que permanecían inscriptos en los ideales del primer Mayo; pensar de qué manera para el ideario liberal-conservador el primer Centenario fue un momento mítico, pero que en realidad ofrecía un país para pocos, agroexportador, sin derechos para las grandes mayorías en un Estado que era excluyente, festejando el 1º de Mayo bajo estado de sitio con represión callejera, un país inscripto en la idea de ser un enclave europeo en estas costas atlánticas.
Hoy estamos situados en otra perspectiva. Podemos, por ejemplo, hacer visibles los momentos más igualitaristas de la historia nacional; y en ese sentido, es insoslayable lo inaugurado en la Argentina el 17 de octubre de 1945, el rescate de las primeras tradiciones libertarias, las ideas socialistas de aquellos obreros inmigrantes que llegaron a estas costas e intentaron aquí también desarrollar y desplegar sus pensamientos emancipatorios, también el federalismo de Dorrego, los primeros textos de Moreno, o Monteagudo y Castelli, y la idea sanmartiniana de una argentina no cerrada sobre sí misma, sino como parte de un proyecto continental.
El reto es releer la historia pensando en los desafíos y los objetivos de nuestra época. Las palabras no permanecen secas a lo largo del movimiento de la historia, sino que se van reactualizando y redefiniendo. Este Bicentenario se inscribe en una imprescindible y necesaria auscultación crítica, que implica hurgar en las memorias populares muchas veces silenciadas, o en los dispositivos que crearon formas de dominación simbólicas para multiplicar el sometimiento. Y también examinar de qué manera esto encontró resistencias muy creativas, como la del primer Centenario o las montoneras del interior del país en el siglo XIX, sin olvidar la resistencia peronista y el surgimiento de los movimientos sociales y los piqueteros durante los años ’90.
Todo esto es la historia Argentina, no simplemente la de doscientos años gloriosos, sino también la que vio de qué manera se mancillaban las memorias populares; la historia tenebrosa de la dictadura, sus horrores y sus pesadillas, los desaparecidos, la ESMA y Campo de Mayo; la de los fusilamientos del ’55; la de la Semana Trágica y la represión de la patagonia. Existe una Argentina de violencia ejercida por las clases dominantes, que rapiñó la democracia con golpes de Estado; de un falso republicanismo que no hizo más que devastar la nación; capaz de dar nacimiento a un menemismo en nombre del peronismo, o donde ciertas izquierdas infaustas confundieron dónde se situaba el campo popular.
Esto es parte de lo que debemos seguir pensando, porque el presente es un saldo de cuentas críticas a lo dejado por el pasado; no hay posibilidad de recrear, de reinventar y de profundizar, si no somos depositarios de una mirada que nos interpele. En nuestro país hubo escritores que tuvieron una pluma muy crítica: desde Ezequiel Martínez Estrada, a John William Cooke, Milcíades Peña o Rodolfo Walsh, para mencionar hombres de diversas tradiciones que pensaron con tensón, y muchas veces incluso con amargura, la Argentina.
Porque se trata de eso, de cómo situamos esta experiencia de doscientos años en el interior de un caleidoscopio que vuelve a la historia en una multiplicidad de imágenes. Tratando siempre de encontrar los hilos que nos renueven los ensueños utópicos: la ilusión y la lucha por un país más generoso, más justo, que les devuelva a los creadores de la riqueza una parte sustancial de lo que producen y que la renta no sea apropiada por unos pocos. Tiene que ver también con las esperanzas, con las luchas, con las rebeliones, sin olvidar las deudas inmensas, sobre todo con las historias silenciadas de los pueblos originarios, o con la constitución del Estado argentino ejerciendo una violencia feroz sobre los más débiles.
En los últimos años, por las tensiones y las disputas, ha vuelto al centro de la escena el debate por lo público, por el rol del Estado; reaparece lo político ya no sólo relacionado con la asociación ilícita y la corrupción, sino pensado como una herramienta sin la cual no es posible transformar la sociedad; surgen nuevos núcleos de movilización, como la que se dio en defensa de la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, que expresó una gran pluralidad.
En el interior de una sociedad donde el discurso por la igualdad está vigente habrá proyectos de países diferentes.
Es indudable que han pasado cosas a partir de lo inaugurado el 25 de Mayo de 2003. Y hoy vemos una confrontación situada en el corazón del país, que tiene que ver con la diferenciación clara de proyectos que son antagónicos. En la democracia, y en el interior de una sociedad atravesada por la desigualdad, esto tiene que ser así y es bueno que aparezca y que se salga a defender posiciones; que se recreen formas de movilización y que el Gobierno decida en momentos difíciles doblar la apuesta. Así ocurrió luego del voto no positivo del vicepresidente Julio Cobos, cuando se buscó la reestatización de los fondos jubilatorios, o en ocasión la salida de la elección parlamentaria del 28 de junio de 2009, que implicó, entre otras cosas, la posibilidad de llevar al Congreso la ley de Servicios de Comunicación y la Asignación Universal por Hijo.
Estamos frente a la posibilidad de inaugurar nuevos desafíos cada vez más profundos, pese a que el país de pocos, de la dominación y del capitalismo depredador está dispuesto a cortar cualquier emergencia de un proyecto nacional, popular, democrático y emancipatorio.
Nos encontramos en un gran dilema, una gran querella de época. Definir el rumbo y profundizarlo es el gran desafío en este Bicentenario, que nos toma en un buen momento histórico que no debemos desaprovechar.
COMENTARIOS (2)
Leer todos los comentariosRISNccJQXiyOrLYQtn
Geez, that's unbeilveable. Kudos and such.
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MJFp7i The Author is crazy..!
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