BREVES
Causa Noble: "La resolución de Bergesio es inentendibe"
Así lo expresó a P&M el abogado de la familia Lanoscou, Pablo Llonto, respecto del pronunciamiento del magistrado, quien, luego de enviar las muestras al Banco Nacional de Datos Genéticos, resolvió que se debía cumplir con la ley que ordena que eso se realice. Según Llonto, "la táctica de los abogados de Noble, con el guiño del juez, es dejar pasar el tiempo porque si ella muriera, ya no quedarían culpables".
Revista #21 Septiembre 2008 > Internacional
Siempre que llovió, paró
La crisis financiera en los Estados Unidos posiblemente traerá nuevos escenarios. Al contrario de crisis anteriores, la superpotencia acrecentó sus deudas y su dependencia. El contexto global ya no es tan favorable como lo fue en 1929.
Por Diego Otondo
Se complicó. La crisis financiera en los Estados Unidos está desnudando algunos puntos importantes. De las grandes crisis generalmente emanan hechos, conflictos y personajes muy poco recomendables; los contextos van adquiriendo la forma que da el molde de la crisis y su superación implica llevar al extremo las situaciones. El auge que otrora ostentaba Estados Unidos, hoy pone sobre el escenario internacional dos características: deudas y dependencia. Hay que agregar que el papel norteamericano en el mundo acusa complejidades que en otros tiempos no existían.
Despegue guerrero
La Gran Guerra de 1914 había posibilitado a Estados Unidos ser el principal acreedor hasta la asunción de Ronald Reagan al poder, época en la que la relación se invirtió, pasando a ser un gran deudor.
El crack en New York ha sido catalogado como una crisis estructural, y según el economista Mario Rapoport “sólo la intervención de los distintos gobiernos primero y el estallido de la Segunda Guerra Mundial después, posibilitaron el despegue”. Según Noam Chomsky en su libro “Año 501, la conquista continúa”, Estados Unidos superó la Gran Depresión durante la Segunda Guerra Mundial, multiplicando la producción industrial.
El derrumbe de las cotizaciones entre el 21 y 29 de octubre de 1929 se debió principalmente a dos factores: la superproducción y los préstamos norteamericanos destinados a Europa para paliar las consecuencias de la Gran Guerra de 1917. El pánico se apoderó de todo y en sólo tres días se ofrecieron a la venta 38 millones de títulos. Las consecuencias hicieron que se redujese el comercio mundial en más de un 50%. Aquí el Estado volvió a ser protagonista para hacerse cargo de la situación.
Concluida la Segunda Guerra Mundial los Estados Unidos comprendieron su papel en el mundo y pasaron, en el contexto de la Guerra Fría, a ser un país intervencionista y generador de reglas y órdenes. Los costos de la aventura en Vietnam y la precipitación de la “crisis del petróleo” en 1973, pusieron en jaque a Estados Unidos. Como en la actualidad, también los precios de las materias primas se incrementaron. Pero la crisis posibilitó que las empresas industriales norteamericanas y europeas tuvieran una ventaja por sobre el resto. En estos años Richard Nixon estableció una “Nueva Política Económica” poniendo el dólar como única divisa internacional, convertible a oro. Dijo Nixon: “cuando llevas las de perder, cambia las reglas de juego”.
Patas para arriba
Los distintos escenarios de acuerdo a su momento histórico han dado a la crisis distintas soluciones, y distintos moldes. En la actualidad como en Vietnam y los años que siguieron, los costos de la guerra generan incertidumbres. La finalización de los combates en Vietnam y la crisis del 73 con los elevados costos del petróleo dieron origen a la Doctrina Carter ampliada luego por Reagan. Significaba un Golfo Pérsico acorralado militarmente para garantizar el suministro petrolero.
La necesidad de nuevos activos para llevar a cabo aventuras militares en Irak y Afganistán precipitó la crisis actual. “El mercado de bienes raíces ofrecía el único activo de envergadura para compensar la fuga provocada por los gastos militares, el comercio exterior y la huida del capital inversor”, señala el economista estadounidense Michael Hudson.
En los nuevos tiempos “el Tesoro de EE.UU. no tiene a mano 700.000 millones de dólares para comprar los activos conflictivos de las instituciones problemáticas. El Tesoro tendrá que pedir prestados los 700.000 millones de dólares en el extranjero”, señala Paul Craig Roberts, ex secretario adjunto del Tesoro de la gestión Reagan. Agrega, además, que el crecimiento económico en el siglo XXI se expresa en la expansión de la deuda.
Ha sucedido, a diferencia de años anteriores, que Estados Unidos se fue convirtiendo en una potencia dependiente y en un país deudor. No sólo la hegemonía norteamericana es dependiente en el plano energético, sino también, como única superpotencia luego de la Guerra Fría, es el encargado de mantener el “orden” mediante la expansión militar y, por supuesto, su mantenimiento.
En enero de 2006 el presidente George W. Bush instó a la producción de tecnologías sustitutivas para paliar la dependencia petrolera norteamericana, de la misma manera que Barack Obama. Estados Unidos consume el 25% del petróleo mundial diariamente. Aporta sólo el 9% de la producción mundial y tiene sólo 3% de las reservas probadas en el mundo. El analista Soeren Kern explica que “la Reserva Federal estima que una subida de 20 dólares en el precio del barril de petróleo supone una reducción en el PIB de EEUU de alrededor del 0,75%”. Y las importaciones de gas natural licuado crecieron desde 1990 un 650%.
El salvataje financiero propuesto por George Bush representa casi el doble de las importaciones de petróleo del año 2006 calculadas en 330 mil millones de dólares. La tercera parte del déficit comercial de los Estados Unidos proviene de la energía. Por otra parte, el déficit comercial de 2007 fue de 711 mil millones de dólares. En el mismo sentido 700 mil millones implican el costo de la guerra en Irak en un período de 10 años. Estas cifras sirven para, por lo menos, establecer algunos parámetros, para ver qué significan 700 mil millones para una superpotencia como los Estados Unidos.
El historiador Paul Kennedy, en consonancia, sostuvo en el diario El País de España en 2006, que la emisión cada mes de bonos del Tesoro para vender a otros países especialmente asiáticos, más las políticas agresivas y costosas, deteriora el “poder blando” de los Estados Unidos.
Crisis y reconfiguración
La crisis toma a los Estados Unidos en un reparto global del poder diferente al de otras épocas. La nueva configuración que pretende Washington todavía está por verse y, de acuerdo a los desastres en Afganistán, su ampliación en Pakistán, y la desolación en Irak, todavía el futuro no augura nada bueno.
Se estima, según pronósticos de Goldman Sachs y el Deutsche Bank, que hacia el año 2010 el crecimiento anual en ingresos combinados nacionales de Brasil, Rusia, India y China - los llamados países BRIC - será mayor que el de Estados Unidos, Japón, Alemania, el Reino Unido e Italia juntos. También que hacia 2025, será el doble del los del G-7.
Por otra parte, los escenarios bélicos y sus complejidades no dejan prever un despegue guerrero como en los buenos tiempos. Ni tampoco puede aventurarse una estabilidad económica y política de los organismos multilaterales de créditos como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, para lo cual teóricamente fueron creados.
En el plano de la “Guerra Preventiva” contra cualquier forma de terrorismo, no existe estrictamente algo que pueda asemejarse a la paz y a una victoria, sino que es un ciclo en permanente retroalimentación. En la misma dirección los organismos internacionales como la ONU seguirán en el vacío y a la expectativa.
Al parecer también el Pentágono está reconsiderando el triunfalismo del complejo económico militar. Maquiavelo sostenía que se necesitan buenas tropas para obtener oro. Estados Unidos ha invertido mucho dinero en tecnología muy sofisticada en detrimento de tropas terrestres. Las tácticas y estrategias parecerían no estar funcionando a pesar de que en el año 2007 Estados Unidos gastó 550 mil millones de dólares destinados a gastos de defensa, superiores a las 40 naciones que le siguen todas juntas.
Salvedades
No se está pronosticando la caída de los Estados Unidos. Pero una crisis económica, sobre todo en la potencia número uno, trae una crisis política. Y la crisis política, el descontento, y el miedo que genera la incertidumbre capitalista, no son escenarios favorables, simplemente porque una nación tan poderosa con miedo puede generar, como lo está haciendo, grandes peligros.
Europa se ha volcado definitivamente hacia la derecha. El orden multilateral es frágil en casi todos los sentidos. La desesperación del 11 de septiembre y el inminente panorama internacional, trajeron consigo la reeleción de Bush, a pesar de todo, con un voto estimulado desde el miedo; llevaron a Nicolas Sarkozy en Francia al poder, luego a Silvio Berlusconi en Italia; traerán posiblemente la ultra derecha en Austria; y ahí están las derechas griegas y polacas siempre expectantes.
El escenario que se configuró luego del ataque a las Torres Gemelas recuerda a los personajes emanados de la Gran Guerra y la crisis del 29, pero las condiciones globales son otras y el orden bipolar estalló. Según las expresiones del historiador John Lewis Gaddis, Franklin Roosevelt nunca pasó por alto "la necesidad de impedir a los intereses declarados extenderse más allá de las verdaderas capacidades". Hoy, Estados Unidos tiene sus capacidades financieras para solventar la guerra, desbordadas. La fórmula, siguiendo a Gaddis, de Fukuyama, triunfo del capitalismo, más las fuerzas armadas como sostén de lo primero y la democracia como estandarte, ya no son lo mismo que en los últimos 60 años.
Las próximas elecciones tendrán como desafío, sea cual fuere el ganador, poner en orden las cuestiones desbordadas, teniendo en cuenta el estado de dependencia y las grandes deudas que los Estados Unidos han contraído. Como sostiene el profesor Joseph S. Nye Jr. “por lo general es necesaria una crisis -el ataque alemán con torpedos a navíos estadounidenses en 1917, el bombardeo japonés de Pearl Harbor en 1941 y los ataques de Al Qaeda en 2001 y le agregamos el fin de la Guerra Fría y la Guerra del Golfo más la crisis bursátil actual- para liberar a un presidente de las coacciones de los grupos de presión y la apatía burocrática”. Veremos qué significa en los próximos años.
La respuesta del millón
La presencia del Estado como un actor jerárquico de importancia en la economía se resume en la nacionalización de AIG, la mayor empresa aseguradora del mundo por 85 mil millones de dólares, supone un 79,9% de participación estatal en las acciones. Los enfoques se caracterizaron por la defensa del sistema. La periodista Naomi Klein se pregunta con respecto al papel estatal en la crisis: “¿Si el Estado puede intervenir para salvar a corporaciones que tomaron riesgos imprudentes en los mercados de la vivienda, por qué no puede intervenir para impedir que millones de estadounidenses sufran inminentes ejecuciones hipotecarias?” La mirada desde el Sur hacia una mayor participación estatal en las decisiones políticas, no tiene nada que ver con la nacionalización de AIG, que no produce, sino que reproduce todo lo ya estaba en juego. Difícilmente las ejecuciones hipotecarias a millones de ciudadanos estén en la agenda política como prioridad. Los demócratas, en este sentido, aprovechando la catástrofe republicana, sacarán todo el jugo posible de cara a noviembre. Pero tanto Barack Obama como John Mc Cain una vez celebradas las elecciones tendrán que resolver cuestiones importantes, y el sector financiero puede ser un gran aliado.
Señales del miedo
Los precios de las viviendas en Estados Unidos han caído un 18%. Para prevenir un pánico general y el desborde ciudadano en las calles de los Estados Unidos, volvió la palabra terrorismo en medio de la crisis bursátil. Han sido desplegadas tropas para prevenir cualquier catástrofe. Los “Raiders” – tropa elite del ejército – que prestaban “servicio” en Irak, ahora están al servicio de la crisis. El Comando Norte, creado luego de los ataques a las Torres por el Pentágono, ahora será un sirviente para prevenir en suelo norteamericano ataques terroristas y por si las moscas, reprimir un desorden público.
Gatopardismo
Las diferencias entre ambos candidatos se diluyen, o si se quiere, es muy delgada la línea que separa la ideología sistémica entre ambos. “De los 45 senadores demócratas, 38 votaron a favor; de los 207 representantes del mismo partido, sólo 69 en contra. La banca inversora donó 9,9 millones de dólares a Obama y 6,9 millones a McCain; los bancos comerciales, 2,1 millones y 1,9 millones respectivamente. Algo es algo. Lehman Brothers, Goldman Sachs y otras compañías que contemplan el abismo son las que más han contribuido a la campaña de Obama. Merrill Lynch, Goldman Sachs y Citigroup, a la de McCain”, cuenta Juan Gelman en Página 12.
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