BREVES
Causa Noble: "La resolución de Bergesio es inentendibe"
Así lo expresó a P&M el abogado de la familia Lanoscou, Pablo Llonto, respecto del pronunciamiento del magistrado, quien, luego de enviar las muestras al Banco Nacional de Datos Genéticos, resolvió que se debía cumplir con la ley que ordena que eso se realice. Según Llonto, "la táctica de los abogados de Noble, con el guiño del juez, es dejar pasar el tiempo porque si ella muriera, ya no quedarían culpables".
Revista #5 Abril 2007 > Internacional
Entre el aplauso y la sospecha
El crecimiento chino acentúa la admiración de muchos aun cuando despierta sospechas sobre las metas que persigue el gigante asiático. El desarrollo chino será aplaudido mientras conserve los lineamientos de la paz mercantil. Y aunque China sigue los parámetros de la economía mundial, la región tiene tensiones potenciales enraizadas en la memoria histórica de viejas disputas.
La incógnita china
“El dinero será la soldadura y el lastre que le concederá a las ideas el peso y la violencia necesarias para arrastrar a los hombres”.
Los siete locos, Roberto Arlt
Por Diego Otondo
Asomarse a la inmensidad china, es tratar de explorar algunas cuestiones relativas a sus objetivos tanto internos como externos, tratar de examinar cuál es el papel hoy de China en el mundo. La admiración, la inquietud y la desconfianza, acompañan el proceso chino a escala global iniciado en 1976 tras la muerte de Mao Zedong. El mundo observa cuidadosamente de reojo el “crecimiento pacífico” de China a la vez que realiza un minucioso balance de los costos y los beneficios que trae aparejado el esplendor del gigante asiático.
A pesar de la incertidumbre que genera China, las reformas económicas pos “Revolución Cultural” estructuradas en la figura de Deng Xiaoping, siempre han seguido cuidadosamente las reglas emanadas en Washington. Su crecimiento anual constante desde 1980 hasta la actualidad, se ubica en un 9,9% anual y al igual que muchos países del mundo, han acatado sobre todo en la década de los `90 las directrices del camino económico “correcto”, calificado como “crecimiento y ascenso pacífico” según palabras del presidente chino Hu Jintao. Un dato: sólo el superávit comercial con Estados Unidos es de 103 mil millones de dólares y además absorbe la cuarta parte de las exportaciones de ese país.
La esencia de un crecimiento que no ponga nervioso no sólo a los Estados Unidos, sino también a los vecinos regionales como Japón o la India o a la misma Unión Europea, tiene sus raíces históricas en tradiciones de tono confuciano que durante los años de Mao suplantaron dicha herencia para la elección de nuevos caminos. La muerte del líder chino implicó la necesidad de refundar ideológicamente los pasos a seguir; ya no tenía sentido la política de colectivización de la tierra y había que abrirse al mundo y explotar sus beneficios, ese significaba el verdadero “Gran Salto Adelante”. Por ello, la figura de Xiaoping significó la apuesta constante en un crecimiento económico con gran apertura - kaifeng – y con implicaciones capitalistas dentro de un rígido esquema partidario. El Partido Comunista Chino comenzó a manejar de manera dual las posibilidades de acceder a las mieses que el mercado proponía sin dejar de lado los rígidos y complejos esquemas partidarios, pero abandonando el comunismo al estilo chino que propugnaba Mao. Como expresa Kishore Mahbubani, “Beijing se ha dado cuenta de lo mucho que la adherencia a esta filosofía ayudó a Japón y Alemania a resurgir de las ruinas de la Segunda Guerra Mundial”.
Si bien la nueva China que ha surgido en los últimos 20 años no ha querido incomodar a las potencias de turno teniendo en cuenta experiencias anteriores como las dos “Guerras del Opio” en el siglo XIX a manos del Reino Unido y Francia, la guerra con Japón en defensa de Manchuria en 1931, y más tarde la guerra en Corea, la nueva generación de dirigentes chinos (ver recuadro), tecnócratas surgidos en los años 90, no escarmientan en cuanto a la búsqueda de mercados que son poco alentadores para la moral norteamericana. La lista indeseable está compuesta por Irán, Sudán, Myanmar (ex Birmania) y Venezuela, lo que hace de China un jugador importante en zonas consideradas poco confiables y estratégicas. Teherán, por ejemplo, se adjudica el primer puesto entre los países integrantes de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) que suscribió un tratado de gas y petróleo con el gigante asiático en más de 70 mil millones de dólares. Medio Oriente, con todo lo que ello implica, representa un 45% de las importaciones chinas en materia de petróleo.
La “competencia” económica tan desigual y que genera en el mundo la baja de salarios, no es un asunto que incomode demasiado a los señores transnacionales anónimos ni a los apetitos económicos chinos embarcados en el carro de los ganadores. Dicha concepción, sin embargo, es llamada por los dirigentes chinos como “socialismo de mercado”. Como ejemplo ilustrativo, podemos citar que 3000 empresas chinas tienen contrato con la poderosa Wal-Mart (ver recuadro). El supermercado norteamericano ha comprado productos chinos por 18 mil millones de dólares en 2004 ubicando a China de esta manera en el octavo socio comercial en el mundo por sobre Australia y Canadá. Al mismo tiempo, las medidas tendientes a la rebaja del índice de desempleo y el mejoramiento del nivel de vida de la población, es y fue la piedra fundacional del camino emprendido por el Partido Comunista Chino a partir de 1976, aun cuando el apetito voraz por el crecimiento constituya un aporte más al desempleo estructural a escala global.
La estabilidad del dinero
A pesar de los índices que asombran al mundo y que todos quieren emular, la paciencia china sugiere que sólo dentro de 45 años se podrá hablar de una China plenamente desarrollada. Todo lo concerniente al modelo chino apunta a los interrogantes sobre qué es lo que querrá ser China una vez cumplidos los objetivos, cuál es el camino que sigue realmente pos desarrollo. Más allá del plano internacional, el año 2050 para China significa aplacar ciertos indicadores internos que hacen a la gobernabilidad del extenso territorio. El analfabetismo, la contaminación, las revueltas campesinas (más de 20000 el año pasado) (ver recuadro), el nacionalismo tibetano, la desigualdad y la concentración de la riqueza, comprenden la vasta temática ajena, hasta ahora, al pleno crecimiento.
Para contrarrestar las deudas internas, Beijing en los últimos años, ha tenido algunos puntos pro – occidentales sobresalientes, algunos relacionados con el mundo pos 11-S: el silencio sobre la invasión de Estados Unidos a Irak; el ingreso a la Organización Mundial de Comercio en 2001; y el permiso otorgado a 53 expertos de la ONU, por primera vez en la historia, para diferentes evaluaciones; su papel disuasivo en la desnuclearización de Corea del Norte; en 1996 fundó la primera Conferencia Asia-Europa; y tuvo un tenue acercamiento a la OTAN. A pesar de la simbología que tales hechos encubren, el Partido Comunista Chino ha declarado que el modelo democrático occidental no satisface las necesidades chinas particulares. En este sentido la mirada norteamericana implementa la siguiente hipótesis: el desarrollo continuo llevará inexorablemente al cambio democrático en China en un futuro no muy lejano.
Las implicancias económicas chinas tienen aparejados algunos aspectos relativos al crecimiento militar y a los conflictos regionales que, aunque estancados, siempre asoman y dejan en claro ciertas tensiones con temas y zonas clave. La derogación de la “Ley Antiseseción” y la utilización de medios no pacíficos con relación a Taiwan - en caso de que la isla declare la independencia -, y el aumento del presupuesto militar en un 1,35% del producto bruto interno, despierta recelo en ambientes como el Pentágono y, particularmente, Tokio que mira con simpatía la separación de la vieja Formosa. "Las actividades de separatistas taiwanesas plantean una amenaza mayor a la paz y la estabilidad en el estrecho de Taiwán", señaló el consejero chino de Estado, Tang Jiaxuan. Para avivar mucho más la desconfianza, la visita del ex dirigente taiwanés y activista independiente Lee Teng-hui a Japón en diciembre de 2004, fue y es un antecedente que no hace desaparecer la memoria histórica china.
Según Scott McClellan, portavoz de la Casa Blanca, la ley desde el lado taiwanés llamada “anti – anexión” que quiso llevar a cabo el presidente de Taiwán Chen Shui-bian, ha sido un intento desafortunado. “Esta ley anti secesión –dijo el portavoz, es desafortunada -. No hace ningún servicio a la paz ni a la seguridad en el estrecho de Formosa. Nos oponemos a toda modificación unilateral del status quo”. Tanto Tokio como Washington, aúnan esfuerzos para que la región no se salga de sus carriles normales.
Por ello la tolerancia hoy por hoy radica en una paz mercantil: todos sufren a escala global el efecto de la mariposa china; pero también muchos sectores se benefician de su crecimiento mientras la región posee cierta estabilidad y el mercado interno chino es una tentación para todos.
China, una vez concluida la disputa este-oeste, siempre fue considerada como la amenaza latente para los Estados Unidos en un futuro no muy lejano, aunque ello no sólo es prioridad exclusiva de halcones o demócratas. La región hoy se ha embarcado, progresivamente, hacia una carrera armamentista. Tanto la India como Japón han aumentado su presupuesto militar. El gobierno nipón, por ejemplo, ha elevado el 9 de enero pasado, a categoría de ministerio la agencia de Defensa que administró los asuntos militares desde el final de la Segunda Guerra Mundial, en 1945.
Pero así como el dinero que genera el mercado propone una paz y una cooperación de orden global, también genera resquemores. Este es el papel que cumple el petróleo como uno de los principales dilemas chinos a la hora de hacer un balance. Hay que tener en cuenta que China representó el año pasado el 31% del crecimiento global de la demanda de petróleo y es el segundo importador mundial detrás de los Estados Unidos consumiendo más de 5 millones de barriles por día. Así, el Estrecho de Malaca, por ejemplo, cumple un rol protagónico: allí se encuentran desplegadas diferentes flotas indias y norteamericanas en el que custodian el paso del transporte petrolero poniendo un condimento extra a la creciente militarización como también, y más allá de la cooperación, el recelo chino que lo ha llamado “el dilema de Malaca”.
Aunque las tensiones están vigentes y difícilmente desaparezcan, es pocoprobable o demasiado optimista, pensar en un modelo chino contrahegemónico, aún cuando tenga firmes relaciones con Rusia. Los dirigentes chinos, más allá que sospechen que los Estados Unidos intervengan negativamente en su crecimiento, tienen en claro que siguiendo las reglas de la economía mundial la buenaventura podrá mantenerse, aún cuando China sea el rival convencional más importantes de Washington y su relación con Moscú – sociedad estratégica- comprenda armamentos, tecnología y tratados energéticos.
Beijing tiene en cuenta que la estrecha relación con Estados Unidos se mueve en los parámetros que no necesariamente implican sólo la cooperación económica y la interdependencia de los mercados. Pero al margen de las contradicciones y diferrentes avatares, la imagen que generalmente se presenta como dos entidades políticas diferentes, como la confrontación entre democracia y autoritarismo, la generación de condiciones esenciales para la gobernabilidad global es el encuentro entre los valores y las creencias diferentes que confluyen en el crecimiento y el desarrollo que son garantes de estabilidad; la creación de un mundo verdaderamente multipolar es uno de los objetivos fundamentales como contrapeso a la influencia norteamericana.
Lo dicho hasta aquí supone, por el momento, un escenario tendiente hacia la paz de mercado con ciertos matices. La visión que prime el papel Chino como modelo contrahegemónico que suponga la neo guerra fría del siglo XXI no es hoy una realidad tangible. Sí lo es el crecimiento abrumador de China en una región con un potencial impresionante, tanto económico como militar. Y todo ello repercute en tensiones y diferentes concepciones en temas particulares, como Taiwán y su posible independencia. Hoy China se embarca en el nuevo esquema capitalista internacional como una hegemonía alternativa junto a la Unión Europea y Japón que siguen los lineamientos económicos de buena conducta. Es por ello que sus gobernantes tecnócratas miran hacia el interior y buscan un desarrollo sustentable que puede provocar en el futuro, aunque no lo sabemos, el “Gran Salto Adelante”.
COMENTARIOS (1)
Leer todos los comentariosjkdoLhQunArxceWCR
Walking in the pesrence of giants here. Cool thinking all around!
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