BREVES

Cátedra Libre por el Pensamiento Nacional

Revista 2010 tiene el agrado de invitar a la charla sobre "Medios de Comunicación y la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual  en el Bicentenario de la Patria", organizada por la Cátedra Libre por el Pensamiento Nacional y Popular  “Rodolfo Achem y Carlos Miguel” en la que disertarán el Ing. Alberto Cantero Gutiérrez, el Lic. Alejandro Verano y Néstor Busso.

 

La misma se llevará a cabo en el Salón del Consejo Superior  de la Universidad de La Plata, Edificio del Rectorado, sito en 7- 47 y 48,  1º Piso, el día  martes 17 de agosto de 2010 a las 19 hs.

Ing. Alberto Cantero Gutiérrez- Diputado Nacional (M.C.). Director de Radio y Televisión Sociedad del Estado.  Fue Intendente de la ciudad cordobesa de Río Cuarto y Rector de la Universidad Nacional de Río Cuarto.

Lic. Alejandro Verano- Licenciado en Periodismo y Comunicación Social. Director de Radio y Televisión Argentina (RTA). Fue Decano de la Facultad de Periodismo de la Universidad Nacional de La Plata.


Néstor Busso-
Presidente del Consejo Federal de Comunicación Audiovisual (COFECA). Presidente de FARCO (Foro Argentino de Radios Comunitarias). Vicepresidente de ALER (Asociacion Latinoamericana de Educación Radiofónica).

 

Revista #26 Abril 2009 > Internacional

Crisis y nuevos escenarios: La utopía reaccionaria


Por Diego Otondo

Se trata sólo de una cosa: cómo escapar a la crisis internacional refundando los mecanismos y los ideales que la provocaron. El nuevo orden económico y político mundial tiene esa tarea. La gobernanza global está ante un nuevo escenario de redifiniciones. Y el intento es solidificar la estructura mundial de poder con sus paladines institucionales, por un lado; por el otro, los llamados BRIC`s (Brasil, Rusia, India y China) reparan en sus intenciones de llevar el escenario de crisis hacia nuevos paradigmas que se dirijan a una gobernanza más equitativa en materia decisoria.

Los ideales del G-7 o los esbozados en el Foro Económico en Davos fueron muy claros: desviar las responsabilidades hacia el Estado, es decir, hacia la población que debe contribuir a la solución de una crisis que no tiene nombres propios, sino simplemente el eufemismo “mercado” que es lo mismo que la nada. El FMI en este sentido ya dio su veredicto: los responsables fueron los gobiernos que no supieron regular una situación que se preveía. Por ello los acuerdos deben retraerse y volver a su punto cero. Los acuerdos de Bretton Woods, de la época de post guerra, se presentan como la herramienta idónea para solventar a la economía mundial. Reordenar el fin de la época “Milton Friedman”, es decir, el fin del interés propio y la autorregulación, y presentar con marquesinas los principios que responden a todos los  intereses generales. Pero los nuevos escenarios son potenciales escollos para los Estados Unidos y la grandeza del problema radica en cómo estimular las soluciones y lidiar con estrategias geopolíticas.

El meollo de cuestión radica en que la estructura de poder que representa al FMI o al Banco Mundial –Estados Unidos a la cabeza, la Unión Europea y Japón -  está cuestionada y China –el mayor acreedor de Washington- , por ejemplo, quiere aportar dinero y que ésto se traduzca en un voto con más peso en las instituciones multilaterales de crédito o directamente una moneda que reemplace al dólar. Así, la cumbre del G-20 celebrada en Washington en noviembre de 2008 fue marcada por cuestiones contraproducentes: el equilibrio en la regulación para no caer en excesos y la reforma del FMI que consistiría en una mayor representación de los países emergentes. Pero sigue siendo el mercado el punto de partida en un contexto de militarismo unipolar.

Sin nombres propios   

El “gran pacto mundial” tiene amplias bases y sus fundamentos están basados en viejas premisas. Según el FMI en su documento “Lecciones iniciales de la crisis”, el actual escenario caótico se remonta a 2002 porque “falló la disciplina de mercado y prevaleció el optimismo”. Arguye que “…más allá de quién haya tenido la culpa de la crisis, corresponde preguntarse por qué las autoridades no neutralizaron el peligro en ciernes”. Se revierten forzosamente los preceptos que rigieron la economía hasta los años presentes, pero poniendo énfasis para “duplicar la capacidad de préstamos concesionarios”, según Dominique Strauss-Kahn, Director Gerente del Fondo. Dos maneras de paliar la crisis: financiamiento y asistencia técnica más asesoramiento, herramientas conocidas en crisis que tuvieron como protagonistas a Asia, Rusia, México y la Argentina.

El contexto general y la forma de superarlo (o lo que está en juego) se resume en las palabras del consultor del FMI y el Banco Mundial Xavier Sala i Martín : “La crisis financiera será pasajera, pero sus secuelas pueden ser catastróficas y permanentes si dejamos que la batalla intelectual sea ganada por los políticos que conducen ese camión que nos viene de cara y que aprovecharán la ocasión para imponernos sus fobias antiliberales sin tener en cuenta los peligros del neo-intervencionismo” (diario La Vanguardia 17- 11 - 2008).

En la traducción elemental se encuentra una batalla que excede lo económico y trasciende hacia los planos políticos y culturales. El problema es que la democracia política global todavía no hizo su aparición porque está supeditada a los principios neoliberales y a la estructura de poder. Lo que sí está debutando es una era pos 11-S para avanzar hacia un mundo multipolar –aunque dirigido por los Estados Unidos- simplemente en el sentido de gran pacto global para superar la crisis sistémica aggiornada con valores “estatales” y límites muy claros en el contexto del libre mercado y el renacimiento financiero.       

Oferta y demanda

Las nuevas exigencias aluden a la conformación de un orden internacional multilateral que es el deseo no sólo de las potencias en ascenso. Las demandas propuestas por Brasil, por ejemplo, en palabras de Lula de una reforma del FMI, sobrevuelan otras que no se explicitan en la formalidad de los discursos. El economista Samir Amin caracterizó al orden imperial como polarizante en el contexto de la globalización circunscribiéndolo a lo que denominó los “cinco monopolios” que actúan conjuntamente pero que se presentan en ocasiones como disputas o competencias. Ellos son:

  • nuevas tecnologías
  • control de los flujos financieros
  • control del acceso a los recursos naturales
  • monopolio de las armas de destrucción masiva
  • el control de los medios de comunicación


 Los privilegios de Estados Unidos en el mundo entran en coalición con la crisis económica, pero lo hace también en los aspectos geopolíticos ilustrados en Afganistán e Irak. Obama abre el abanico de problemas, los extiende de manera “multilateral” y hace un balance para inconvenientes que, de ninguna manera, pueden resolverse por la mano “invisible” de una superpotencia. Pero evitando la sobrerregulación y alimentando la liberalización comercial sin caer en proteccionismos abruptos. Estos últimos aspectos corren paralelamente con la cooperación de Rusia para con la OTAN, por ejemplo, y el papel económico que juegan China e India,  competidores en el mercado mundial.

A la unilateralidad de Bush hijo se le impone la “ampliación” de los años de Bill Clinton de los diversos inconvenientes, para dar y recibir. En definitiva, es la supremacía del poder blando y su puesta en marcha. El G-20 en este contexto supone exigencias para superar la crisis pero con la mirada puesta en una retracción de las estructuras de poder reinantes contradiciéndose con petitorios de más FMI. La Segunda Guerra Mundial se presenta como un déjà vu y la conciliación de fuerzas como la salida que otrora significó un ensamblaje financiero dominante. La luz al final del túnel es un “sistema de prioridades compatibles” según Henry Kissinger, ex secretario de Estado de los Estados Unidos, de lo contrario se incentivará un proceso en boga: la fragmentación.  “Un tipo de acuerdo global como Bretton Woods es, de lejos, la salida preferible”, expresa Kissinger.

De tal manera, una vuelta de tuerca supone que la competencia por la hegemonía de aquellos cinco monopolios se transfigure y su socialización sea un multilateralismo que dé alivio a los Estados Unidos. En crisis pasadas, como la de la década de los 70 o a finales de los 90, la resultante fue Ronald Reagan y George Bush hijo, respectivamente, con ideales ajenos a la voluntad general para reforzar el rechazo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) a la creación de un “nuevo orden económico internacional” propuesto por los países del Tercer Mundo en el año 1975. En todo caso, en el presente, los monopolios deberán recorrer el camino que lleve a la configuración de tareas eficaces para vituperar a la “sobrerregulación” y poner nuevamente a funcionar la maquinaria financiera para que se traslade a la economía real y así evitar posibles males sociales que cuestionen el status quo mediante la violencia.

El todo y la nada

La reunión del G-20 implica la representación del 20% de la población mundial cuyos parámetros políticos-económicos no sobrepasan los eternos postulados financieros para unos pocos como lo son el libre mercado y el optimismo perdido. El FMI recomienda “ampliar el perímetro”. En el vocabulario multicreditista, la palabra “sistémico” es una constante que significa entre líneas poner a funcionar nuevamente el sistema; la necesidad y urgencia para un Bretton Woods II que pueda rememorar la vuelta a los créditos y al salvataje superfluo.

El militar norteamericano Brent Scowcroft en su conversación con Zbigniew Brzezinski apuntó en sintonía con lo que Barack Obama piensa: "Sólo nosotros podemos ser la luz que guía" (America and the world, conversations on the future of American Foreign Policy, David Ignatious, 2008). Pero la luz que guía ya no es sólo nosotros, sino que el perímetro ha de ampliarse para la constitución de un “nuevo orden económico mundial” del cual el G-7 más Rusia ya no pueden dar cuenta.

Ahora la crisis devino en una competencia, pero los poderosos del G-20, es decir el G-7, sólo darán cuenta de lo sistémico en el lenguaje del FMI dejando de lado todo aquello relacionado con la desigualdad, la pobreza y la marginalidad. Aunque Europa y Estados Unidos se diferencian porque el primero quiere regulaciones y el segundo estímulos fiscales, la resultante no es sinónimo de alternativa. Por ahora todo queda en el libre comercio rechazando el proteccionismo y cualquier reforma de los organismos multilaterales de crédito que no elimine el derecho a veto, será la nada misma porque no toca lo estructural como camino para la democratización de las relaciones entre las potencias y los países emergentes.

"Mi mensaje es claro: Estados Unidos está dispuesto a dirigir y llamamos a nuestros socios a unirse a nosotros con un sentido de urgencia y de propósito común", sentenció Obama. La crisis tiene una dirección orquestada por los Estados Unidos, siempre con un sentido mesiánico. Alemania, en palabras de su canciller Angela Merkel, aboga por un “Consejo económico mundial”, símil del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, pero con un riesgo: “desfigurar las fuerzas del mercado”.

La idea de un FMI más representativo ya estuvo en la cabeza de Bush hijo pero con la idea de “… dar un nuevo plan de gestión al FMI y una mayor voz a China…”, para asignarle una mayor responsabilidad “en cuanto a la misión de la institución” según Timothy Adams, subsecretario para Asuntos Internacionales en el Departamento del Tesoro, dijo a The New York Times en agosto de 2006 (El nuevo orden mundial nuevo, Foreign Affairs, Daniel W. Drezner, 2007). Es decir, una reformulación de la estructura de poder para que no cambie demasiado, sino para su reforzamiento.

En los nuevos escenarios de cara al futuro, los monopolios globales deberán, para que exista algún atisbo de cambio estructural, ser el foco de la cuestión. Aquí radica la importancia de una integración latinoamericana que pueda reducir en las relaciones de fuerza el impacto monopólico. Todos coinciden en que el sistema financiero debe cambiar. La diferencia reside en: un cambio coyuntural como se pregona o modificar la telaraña político – institucional que ampara al sector. El problema es sobre qué principios o en qué órbita se negocia la salida a la crisis. Es imposible volver a un status quo similar al de la posguerra cuando Estados Unidos tenía una hegemonía casi absoluta, por ello cualquier tendencia en esa dirección es una utopía reaccionaria. Un sistema multipolar global está emergiendo con el ascenso de China y la India y existe un desplazamiento en la riqueza relativa y poder económico, apunta el Informe del Consejo Nacional de Inteligencia norteamericano sobre las Tendencias Globales en 2025. Estados Unidos seguirá dominando, pero será menos dominante.

Alternativas no previstas

Las reuniones llevadas a cabo para dar forma a la dañada arquitectura financiera tuvieron propuestas alternativas que no fueron contempladas desde los planos del poder. Organizaciones de la sociedad civil -850 aproximadamente- , apoyaron una conferencia convenida por la ONU pero con varias condiciones: incluyente y participativa con todos los gobiernos del mundo; incluir a actores externos; tiene un proceso para las consultas regionales; es comprensiva y transparente, y tiene propuestas y borradores de documentos que sean publicados, asequibles y discutidos con bastante antelación antes de la conferencia. El rechazo fue inmediato por George Bush hijo. La contratapa de la cuestión radica en la flexibilidad que el FMI pueda tener de cara al futuro en los préstamos y en las inyecciones que, como la Unión Europea o Japón, ya han enviado al organismo multilateral para solventar economías castigadas. Los países que han recibido préstamos crediticios son: Armenia, Hungría, Ucrania, Islandia, Pakistán, Serbia, Letonia y Bielorrusia, mientras que Turquía está negociando. Las “alternativas” previstas para el desastre económico por fuera de un foro incluyente son: transparencia, regulación, reformas de instituciones financieras internacionales, cooperación internacional y el fomento de la integridad de los mercados internacionales.

 

COMENTARIOS (0)

AGREGAR COMENTARIOS

La finalidad de este servicio es sumar valor a las notas y establecer un contacto más fluido con nuestros lectores. Los comentarios deben acotarse al tema de discusión. Se apreciará la brevedad y claridad de los textos, y el buen uso del lenguaje: las malas palabras y los insultos no serán publicados.