Miércoles 27 de Agosto de 2014 - 07:50hs. - República Argentina Edición # 684

Revista #33 Noviembre 2009 > Entrevistas

Entrevista a Felipe Pigna y Norberto Galasso: El deber de rescribir la historia

Entrevistar a estos dos grandes intelectuales es un desafío. No por el acceso. Lejos están tanto Felipe Pigna como Norberto Galasso de refugiarse en la elitista esfera que a caracterizado el pensamiento académico de intelectuales disociado de la historia y el presente de su pueblo.


El deber de rescribir la historia

Por Juan Manuel Fonrouge

Si hay algo que buscan desde su profesión, y su militancia intelectual, es acercarles sus investigaciones y conclusiones a las mayorías populares.

Es un desafío por que como nunca antes, se nos planteo un temario casi ilimitado sobre los posibles debates a abordar con estos dos historiadores.

Pensar junto a ellos estos temas, es verdaderamente influyente. No solo profesionalmente, sino desde lo humano. La honestidad intelectual pesa demasiado, contagia, se trasmite en cada palabra, en cada actitud.

El porqué de que estas características, otrora propias de gran parte de la clase política, hoy se restringen al terreno de la intelectualidad y la cultura, mientras que en la clase política actual sea inversamente proporcional, es una falencia que sigue rigiendo nuestro presente y condiciona nuestro futuro.

El deseo es que estos historiadores, como tantos otros intelectuales, cineastas, filósofos, científicos, muchos de ellos que frecuentan las páginas de esta revista, cumplieran su rol social, que no es necesariamente involucrarse de lleno en la arena política, pero si que su influencia, que el conocimiento que producen, llegue a las clase política tanto como llegan a gran parte de la sociedad.

Sin dudas para la clase dirigente sigue primando el medio pelo que se lamenta por la pobre patria, la de la entelequia oligárquica del manual, de la historia de fechas y batallas, sin procesos, sin contexto y en definitiva, sin historia. Porque en su narrativa no hay pueblos.

Cabe aclarar al lector que el cuestionario fue el mismo para ambos, pero en el caso de Galasso, por recomendación médica, debió responderlas por escrito, lo le posibilito al profesor una respuesta más minuciosa y documentada de los temas. En cambio, con Felipe Pigna tuvimos la posibilidad de entrevistarlo en persona, de ahí las diferencias de estilo y lenguaje. Sin dudas, lo ideal hubiese sido tener a los dos grandes historiadores en una misma mesa, pero no pudo darse.

Nuestra intención, lejos de buscar contrastar las visiones de ambos sobre un mismo tema, buscamos que los dos intelectuales aporten al debate de los temas seleccionados, cada uno con su visión, asumiendo que hay “varias historias”, pero sabiendo que hay algo que los une por sobre todas las cosas y que motivo esta nota, que son dos exponentes, desde la historia, del intelectual orgánico, comprometido desde el estudio del pasado, en los procesos políticos y sociales del presente, siendo sus reflexiones de gran importancia, lo que nos permite, lejos de hacer futurología, anticiparnos a los hechos, encontrar líneas de acción comunes, para poder ser dueños de nuestra historia y construir nuestro futuro, atado desde hace 200 años al conflicto irresuelto de liberación o dependencia.

La Revolución inconclusa

¿Concibe los hechos de Mayo de 1810 como una revolución?
¿Por qué la declaración de la independencia se produce 6 años más tarde?

Norberto Galasso: Los sucesos de Mayo de 1810 son una revolución en tanto el poder pasa del virrey, representante del absolutismo, a una Junta que expresa al pueblo. Es una revolución democrática, a semejanza en lo fundamental, a la Revolución Francesa. No es separatista, ni antiespañola en 1810. La interpretación más correcta, la da Juan B. Alberdi en “Grandes y pequeños hombres del Plata”: “La revolución argentina es un detalle de la revolución de América, como ésta es un detalle de la de España, como ésta es un detalle de la revolución francesa y europea [...] La revolución de América no era más que una faz de la revolución de España, como lo era ésta de la revolución francesa, como ésta misma lo era de la transformación porque pasa la Europa desde tres siglos”.

Mitre inventó una revolución de Mayo antiespañola, separatista, por el comercio libre (implícitamente pro británica) para legitimar su política de 1862. Hoy, inclusive los profesores de la línea de Halperín Donghi –como Luis A. Romero y José Carlos Chiaramonte- admiten que no comparten la versión de la Historia mitrista sobre Mayo. Chiaramonte sostiene que ya nadie da validez a la fábula de “la máscara de Fernando VII”, con la cual se intenta justificar el voto de la Primera Junta del 26 de mayo de obediencia a Fernando VII; sin embargo, el Departamento de Historia del Colegio Nacional Buenos Aires persiste en aceptarla. L. A. Romero, por su parte, afirma que Mitre “inventó” esa historia pero que debe procederse con cuidado porque es un “factor de cohesión de la nacionalidad” (Diario Clarín, 24/5/2002). Considero, por el contrario, que es un factor de colonialismo mental, legitimador de la influencia inglesa a partir de 1862.

La verdad histórica es la de Alberdi. La revolución popular española, del 2 de mayo 1808, donde constituye Juntas en nombre de Fernando VII, declara provincias a las colonias (22/1/1809) y convoca a que en América procedan de igual modo, democratizándose. (Por eso, entre 1809 y 1811,se producen los alzamientos en Hispanoamérica, en casi todos los casos, a nombre de Fernando VII). Por esta razón, hay españoles en la Junta y en el 2º Triunvirato. Por eso French y Beruti reparten estampas con la cara de Fernando VII (“Diario de un Testigo”) y por eso flamea la bandera española en el Fuerte hasta 1814.

Cuando la revolución democrática española es derrotada en 1814 y se vuelve al absolutismo, anulando la Constitución democrática de 1812, reponiendo la Inquisición, etc., se hace necesaria la ruptura (Carta de Posadas a San Martín, del 18/7/1814). La independencia, para no recaer bajo el absolutismo, resulta entonces urgente pues ahora España mandará dos flotas para recuperar “sus” colonias.

La revolución española de 1808 fue nacional (contra el invasor napoleónico) y se hizo democrática en la lucha, al constituir Juntas Populares que confiaron en que FernandoVII era progresista (estaba enfrentado con su padre, Carlos IV). La revoluciones americanas fueron inicialmente democráticas (antiabsolutistas) como prolongación de aquella y se hicieron luego nacionales, es decir, independentistas, cuando fracasa la revolución democrática en España. Por esta razón, hay seis años de diferencia entre los sucesos de mayo y el 9 de julio de 1816 en Tucumán, donde se declara la Independencia de las Provincias Unidas en Sudamérica.

Felipe Pigna:
Claramente fue una revolución al comienzo, un proceso revolucionario que va a durar bastante tiempo, que tuvo marchas y contramarchas. Las demoras de la declaración de la Independencia tienen que ver con las presiones británicas, por su condición de aliado de España, de hecho desde el primer día de la Revolución, Inglaterra presiona para que siga diciendo que ésto es en nombre de Fernando VII, y que no se adopte una actitud independentista que la pondría a Inglaterra en una situación incómoda por ser aliada de España en la guerra contra Napoleón. En ese momento, era la potencia que estaba acompañando a la resistencia Española contra Napoleón, de manera tal que no podía aparecer apoyando a movimientos independentistas. Todos sospechaban que los ingleses acompañaban clandestinamente esto pero no podía haber un documento inglés apoyando la independencia de Manuel Belgrano. De hecho, el reconocimiento va a llegar recién en 1825.

Clase obrera: anarquismo y peronismo

¿Cuál fue el rol del anarquismo y del peronismo, de la clase trabajadora organizada, en nuestra historia? ¿Cuál ha sido su legado para el presente?

FP: El anarquismo fue la primera de las identidades del movimiento obrero argentino. Tienen que ver con una postura muy dura frente a lo que vivía la masa inmigratoria. En su mayoría, la base del anarquismo es el inmigrante decepcionado por las promesas incumplidas por el Estado argentino; vivían en condiciones miserables, en conventillos, trabajaban sin ningún tipo de legislación. La idea de un ataque al Estado, frontal, parecía un programa interesante para aquella gente que estaba tan decepcionada por todo aquello que le habían prometido y no habían cumplido. Finalmente, el anarquismo tiene un alto nivel de popularidad entre los sectores obreros hasta la década del XX, hasta la Semana Trágica, por lo menos, y después en algunos episodios aislados como el de la Patagonia.

El rol del peronismo tiene que ver con los cambios estructurales que se dan en la Argentina, a partir de los años ’30, con la irrupción de un nuevo movimiento obrero con distintas lealtades, que no tiene tanta conexión con el pasado izquierdista, sino en la conformación más vinculada a las tradiciones agrarias producto de las migraciones internas. Ahí aparece un sector militar con sensibilidad social y cierta preocupación. Sensibilidad social porque han vivido en el interior de los cuarteles y han visto la miseria Argentina de la Década Infame. Hay toda una producción de literatura médica al respecto, del desastre social de la Argentina de los años 30.

A la vez, una preocupación por el posible flujo comunista en Argentina. Hay una idea de emergencia de la acción social, y el que mejor entiende ésto es Perón. Es difícil definirlo: tiene algunas ideas de la derecha, del fascismo, de la doctrina social de la Iglesia, ideas claramente capitalistas vinculadas al New Deal de Roosevelt, es una ideología compleja. Se adapta muy bien al nuevo componente del movimiento obrero argentino y desplaza a la izquierda que hasta ese momento era monopólica en la conducción obrera en nuestro país, aclarando que hubo de parte de aquel gobierno que integraba Perón, represión hacia ese movimiento de obreros de izquierda. Es importante agregar que también hubo de parte de la izquierda una enorme torpeza en cómo manejó su política: se alió con la Sociedad Rural, con la Unión Industrial, con la embajada norteamericana, todo lo que fue la Unión Democrática, lo cual le hizo perder la batalla en ese momento.

NG:
El rol del anarquismo en la Argentina fue expresar los reclamos de los trabajadores, principalmente inmigrantes, artesanales (pintores, yeseros, cloaquistas, plomeros, ebanistas, ‘maestros’ panaderos’, ‘maitres’ gastronómicos, zapateros, en su mayor parte, dueños de sus nstrumentos de trabajo). Los anarquistas constituyen el embrión de las luchas sociales con mayor energía y combatividad que los socialistas en los conflictos desde los años ‘80, siendo duramente reprimidos. Decaen hacia los años ‘20 y desaparece su influencia cuando se produce el desarrollo industrial sustitutivo de importaciones a partir de 1935. Heroicos, éticos, generosos, no entendieron sin embargo, que en la Argentina y América Latina había una cuestión nacional pendiente y así fueron mitristas en historia, liberales en economía, antiestatistas, antinacionales en tanto internacionalistas, jugando al todo o nada, a la acción directa de la bomba, embistiendo contra la patria, la Iglesia y el Ejército como enemigos principales. Aquí debieron relativizar esos planteos que traían de España, Italia o el viejo imperio de los zares, y advertir la importancia de la dependencia y por ende, de los movimientos nacionales. De ahí su frustración en un país donde el irigoyenismo y el peronismo constituyeron movimientos populares de gran protagonismo popular, que no fueron comprendidos por los anarquistas.

De la historia del anarquismo rescato sus posiciones antiburocráticas, su espíritu de lucha, su coraje militante, su conducta ética. Lo rescatable del peronismo es la reivindicación de la justicia social y especialmente la incorporación de los trabajadores a un frente nacional, como columna fundamental de la lucha antiimperialista. También cabe señalar que mientras el peronismo, en su experiencia de lucha contra la clase dominante y los intereses externos, fue creando un contradiscurso respecto a las ideas dominantes (a través de Jauretche, Scalabrini Ortiz, Hernández Arregui y otros), el anarquismo- al igual que el Partido Socialista- sólo lo hizo en los rasgos generales de la crítica al capitalismo, pero no en cuanto cuestionamiento de la historia, la economía, la política y la cultura dominantes, tarea que inicia FORJA, en 1935, cuando el anarquismo agoniza.

El peronismo expresa los anhelos de la clase trabajadora industrial, es decir, los obreros, a partir de la llegada del coronel Perón al Departamento Nacional del Trabajo, en 1943. Esos trabajadores industriales se constituyen en columna fundamental del frente policlasista surgido el 17 de octubre de 1945 y esa adhesión a las tres banderas del peronismo perdura en los trabajadores durante el gobierno de Perón, durante los dieciocho años de proscripción, y aún hoy queda como poderoso sentimiento de la tradición del protagonismo popular

Organización política y liberación

¿Cuáles son los motivos por el cual no existe actualmente una fuerza transformadora?


FP:
Suelen ser muchos. Primero: las distintas condiciones de producción y las distintas conformaciones del movimiento obrero. Es imposible pasar por alto la destrucción del aparato productivo que implicó la continuidad dictadura-menemismo. Fueron dos mazazos a las redes sociales y con el movimiento sindical. Que en Argentina uno de los sectores dinámicos sea el movimiento de desocupados, evidentemente es todo un símbolo. Se quebró a partir del terror, primero físico y luego económico, a importantes sectores del movimiento obrero y se desarticuló el aparato productivo. Y, por supuesto, el descrédito de la política que se observa en proporciones políticas desde 1983 hasta acá. Tiene que ver con la idea de delegar, delego y no participo. La delegación hace que los políticos se crean omnipotentes. Confundir la política que es un medio como fin. Lo que uno observa en la política actual, tanto de la oposición como en el Gobierno, la concepción de la política como fin. Uno ve una clase política soberbia, ignorante, de muy bajo nivel político que tiene poco que aportar. Uno la escucha a Elisa Carrió con su discurso mesiánico y ve que intelectualmente esta claramente por debajo de la media de la sociedad. Nuestra clase dirigente tuvo casi treinta años para formarse. ¿Por qué nuestra clase dirigente es prácticamente la misma que en el 83? Evidentemente la gente se desencanta y se aleja.

NG: Más allá de las profundas transformaciones científicas y tecnologías de las últimas década, de la caída del Muro y de las concesiones y contradicciones en que hayan incurrido en su lucha, la clase trabajadora –en alianza con los movimientos sociales y los sectores más populares de la clase media- constituye la fuerza capaz de llevar adelante las transformaciones necesarias en la Argentina. Existe una grave crisis en la dirigencia política y que los partidos existentes no son suficientemente representativos.

Nación o factoría

¿Cuál fue el “momento fundacional” que llevó a la Argentina a instaurar el liberalismo económico?


NG: Rivadavia, acompañado por M. J. García, entre 1821 y 1827, fue el precursor de la política liberal en lo económico (libre importación, endeudamiento externo, finanzas en manos de accionistas extranjeros, sociedades mixtas con capital extranjero en la explotación de los recursos naturales). Con Mitre, llega el momento fundacional: transportes ferroviarios en poder de empresas inglesas trazados en abanico hacia el puerto de Bs. As., evidenciando así su carácter semicolonial; comercio exterior volcado hacia el Atlántico dando la espalda al anterior comercio hispanoamericano; transporte marítimo en barcos ingleses; endeudamiento externo; instalación de bancos ingleses en Buenos Aires.

Después, el modelo agroexportador y semicolonial -“la granja” de la “fábrica” inglesa-, se fue completando con las cías. de seguros extranjeras, los frigoríficos anglo- yanquis y las compañías de servicios públicos extranjeras, conformando así un país productor de carnes y cereales baratos e importador de artículos manufacturados, sin industrias, sin minería, sin pesquería, sin aprovechamiento hidroeléctrico, con creciente endeudamiento externo y fuertes diferencias entre las clases sociales. En la cúspide, una oligarquía colonizada mentalmente dilapidó la extraordinaria riqueza proveniente de la renta agraria diferencial en viajes a Europa y construcciones faraónicas, con mentalidad parasitaria y rentística, que ni siquiera puede considérasele burguesa pues no reinvirtió en la reproducción ampliada, cuando debió hacer echado las bases de la industria y especialmente, de la pesada, intentando el desarrollo de un capitalismo autónomo.


FP:
Lo que ocurre antes de la caída del muro de Berlín es el Consenso de Washington que fija las condiciones para que los países latinoamericanos negocien sus deudas, exactamente igual para todos; privatización de los servicios; política impositiva regresiva; apartamiento del Estado de sus servicios básicos para lo cual tiene sentido de que exista como educación o previsión social. Todo esto está desde principios del 89, que va a recibir un gran aliento con la caída del muro que, de alguna manera, le da a entender a los sectores liberales que triunfaron. Y lamentablemente creo que la izquierda hizo una mala lectura de la caída del muro, porque no había nada que defender, era espantoso. Lo que había que defender eran las ideas socialistas, las ideas de la primera Revolución Rusa. Lo que había era una burocracia asesina que no era para nada defendible. Lo que a uno le dolió de la caída del muro, es que desbalanceó a favor del liberalismo conservador occidental. Molestó que festejaran (Margaret) Thatcher y (Ronald) Reagan.

2010: Bicentenario en tiempo de descuento

2010, además de la conmemoración del Bicentenario, es un año clave en lo político de cara al 2011. ¿Cuáles son las hipótesis políticas de cara al futuro inmediato?


FP: Ante una oposición tan ineficiente y escandalosamente de tan bajo nivel político, la iniciativa sigue estando en manos del Gobierno. La mayor responsabilidad la tiene el Gobierno. Si el Gobierno encara de una vez por todas lo que dice encarnar, un modelo progresista productivo, o sigue en una eterna dilación de la distribución del ingreso; concretar lo que dice que hace o volvemos a los ‘90. Espero que el Gobierno se dé por enterado. Después de tanta cuestión de permanente réplica hay que empezar a construir políticas, sino el menú lo sigue marcando el enemigo. En este sentido hay un error grave. La reforma política en vez del seguro a la niñez me parece un error gravísimo. Hay una política de subsidios a los servicios, al transporte que no existía en otro momento. En la matriz macro estando Redrado (Presidente del Banco Central) en un puesto clave de la economía argentina, quiere decir que hay resabios de aquello, del modelo de los `90. El año que viene el concepto básico tiene que ser el contrario al de 1910, que fue la exclusión. El concepto del Bicentenario tiene que ser la inclusión. La inclusión social es lo que permite darle realidad a la democracia. Hay que darla a la democracia un contenido social, sino claramente es un concepto burgués. Por lo tanto, la inclusión social es lo único que garantiza que una persona tenga verdaderamente los derechos que la Constitución le asigna. Sabemos que hay millones de argentinos que tiene solo el derecho a subsistir. Esa es la prioridad número uno. Contrariamente a lo que primo en el primer centenario, que fue una fiesta de los patrones, con 4000 trabajadores presos, con la Ley de Residencia, periódicos obreros prohibidos…

NG: Como viene ocurriendo a lo largo de la mayor parte de nuestra historia se enfrentarán en el 2011 aquellos sectores sociales que desean una restauración conservadora (grandes propietarios rurales, grandes medios de comunicación, sectores financieros, multinacionales, intereses externos, gran parte de los sectores medios, etc.) contra los que promuevan un proyecto nacional y popular, de crecimiento económico, protagonismo popular, redistribución del ingreso y autonomía frente a las potencias extranjeras. Resulta aventurado sostener hipótesis –generalmente impregnadas de expresiones de deseos- pero sí lo que puede avizorarse es que asistimos en América Latina a un proceso de liberación y unificación que, con diversa profundidad, recorre la mayor parte de nuestros países, que irá tomando cada vez mayor concreción en el camino de la reunificación de la Patria Grande que sostuvieron San Martín, Bolívar y Martí en el siglo XIX, balcanizada por la acción imperialista y la complicidad de las oligarquías portuarias.

La Historia viva

¿Considera la historia como una fuente para la búsqueda de la identidad de los pueblos? ¿Qué importancia tiene la historia en los procesos políticos y sociales?


FP:
Desde documentales, diarios, vincular el pasado con el presente, dar lugar al otro en la historia; no dar la cosa masticada. El docente en historia se siente realizado cuando la idea la completa el alumno. La voluntad docente sana es que el alumno piense, que construya capacidad de análisis. En la facultad recibimos chicos semianalfabetos, culpa de un sistema educativo absolutamente destrozado. Hay laburar eso en cosas que le van a ser muy útiles al chico estudie lo que estudie. La comprensión de un texto, por ejemplo, la elaboración de un trabajo propio, de poder escribir, de poder expresar sus ideas por escrito. Es muy desesperante ver cómo el sistema ha operado tan sabiamente quitándole lenguaje a los chicos, particularmente los sectores populares. Entonces, por supuesto que no pueden producir conceptos, ideas que es lo que se busca. De ninguna manera como hace la tilinguería intelectual enojarse, son víctimas. Uno ve a intelectuales argentinos supuestamente progresistas burlarse de la incapacidad de sus alumnos en vez de ocuparse. A mí me indigna mucho esta cuestión imbécil que aparece en los medios de los alumnos de La Plata dieron mal un examen, se burlan de los contenidos. No me sumo porque es de muy mala leche.

Evidentemente te das cuenta del granito de arena que aporta uno frente a una montaña de arena que es el sistema, los medios, la construcción del sentido común, del revanchismo, de la justicia por mano propia, de qué le pasaría a usted si le violan a su hija. Volvemos a la etapa prejudicial; una construcción mediática que te invita a ignorar la Constitución y a volver a la etapa previa al Estado. La lucha contra eso es muy desigual. Por eso el intelectual tiene la obligación de ocupar los medios y usarlo en ese sentido. La otra, es la ridícula postura de los académicos “serios” que detestan los medios. En mi caso, prefiero escuchar todas las pelotudeces que dicen de mí, pero sé que es importante estar en los medios dando otra vos al coro que repite permanentemente lo mismo.

NG: La historia es la política pasada, y la política la historia presente, machacaba Jauretche en los sesenta. Sólo la comprensión de la historia permite entender el presente y forjar el futuro. Desde la Izquierda Nacional aprendimos entonces que “Facundo, sin Marx, es incomprensible, pero Marx, sin Facundo, no da soluciones”. “No mirar hacia atrás” sostiene la derecha, pero los empresarios piden antecedentes cuando van a tomar personal, porque ese pasado les enseñará si el posible empleado sirve o no para su empresa.

Hay que partir de que no hay “una historia”, sino “varias interpretaciones” del pasado, que hay corrientes historiográficas antagónicas que responden a ideologías y proyectos políticos antagónicos, porque no hay historia neutra. La que pasa por neutra es la Historia Oficial, mitrista, tan tendenciosa como las demás, como lo ha reconocido últimamente el profesor Halperín Donghi, pues después de muchos años de hablar de rigor científico, ahora admite “que todos somos tendenciosos”. Esto es indiscutible porque si en la heurística se puede exigir la mayor rigurosidad científica, en la hermenéutica juega la ideología, es decir, desde donde se valoran o interpretan los hechos, con qué perspectiva, desde qué posición filosófica y política.

La historia desde la perspectiva del protagonismo popular, federal-provinciana (porque no es rosista), latinoamericana (porque América Latina es la nación), socialista (porque se basa no en los grandes hombres, sino en el enfrentamiento entre las clases sociales), la estamos haciendo entre muchos. Está en construcción.

Galasso recomienda libros

§ “Revolución y contrarrevolución en la Argentina”, de Jorge A. Ramos

§ “Formación de la conciencia nacional”, de Juan José Hernández Arregui.

§ “José Hernández y la guerra del Paraguay”, de Enrique Rivera.

§ “Historia económica, política y social de la Argentina”, de Mario Rapoport.

§ “Historia elemental de los argentinos”, de Rubén Bortnik

§ “Manual de zonceras argentinas”, de Arturo Jauretche.

§ “El medio pelo en la sociedad argentina”, de A. Jauretche.

§ “Crónica histórica Argentina”, de A. J. Pérez Amuchastegui.

Mirar para atrás

¿Qué le provoca cada vez que alguien de la derecha dice que “hay que dejar de mirar al pasado”?

NG: Claro que no conviene “mirar hacia atrás” cuando se ha inventado una historia beatífica que no bien recibe la crítica, muestra un rostro horroroso. Por ejemplo, la Sociedad Rural se preocupa ahora por la pobreza, pero no quiere mirar su propio pasado, cuando atacaban el Estatuto del Peón en 1944 o cuando “La Prensa” decía que no había que aumentar jornales porque los peones no sabían administrar el dinero. Asimismo, los que se llenan la boca defendiendo la democracia provienen, en general, de partidos que han sido cómplices de la proscripción de las mayorías populares durante casi dos décadas y aún reverencian a sus “próceres” que aceptaron en silencio bombardeos como el del 16 de junio, y fusilamientos como en el ‘56. Los radicales, por ejemplo, abominan inclusive hasta de su propia historia buena, como lo fue la resistencia radical entre 1930 y 1934 contra la usurpación del poder por uriburistas y justistas. Ni qué decir de su historia mala, cuando ofrecieron intendentes a la dictadura genocida en la década del ‘70. Por eso, no quieren mirar hacia atrás.

En cambio, el conocimiento de la verdadera historia permite consolidar el pensamiento político en el presente, para avanzar hacia el futuro.

El Peronismo y su rol histórico

NG: El peronismo nació como un frente policlasista, integrado por la clase trabajadora, sectores del empresariado mercadointernista (una burguesía nacional no muy conciente de su rol histórico), clase media popular e inclusive sectores del ejército y la Iglesia Católica. Entre 1945 y 1955 desarrolló un proyecto de Liberación nacional sintetizado en tres banderas: justicia social, independencia económica y soberanía política, dentro del marco de las relaciones capitalistas pero con fuerte perfil obrerista, que Perón llamó “la comunidad organizada”. Estos procesos de Liberación Nacional a veces declinan (MNR en Bolivia), a veces tienden a proyectos de capitalismo autónomo, y a veces, se profundizan camino al socialismo (Cuba). En el caso del peronismo, a partir de la muerte de Perón- líder contenedor y aglutinador de los diversos sectores integrantes del movimiento-, se agudizaron los antagonismos internos, mostrando sucesivamente rostros diversos en su dirigencia (socialdemócrata, liberal, nacionalista, nacional-democrático, de socialismo nacional). Hoy, mientras el Partido Justicialista es una cáscara vacía y aparecen “peronismos disidentes”, con fuerte perfil derechista, sin embargo, fue tal el impacto del período 1945/55 sobre los trabajadores, tan importante su experiencia de avance, que quedó en ellos fuertemente inserta su adhesión al peronismo, sus hombres, sus ritos, su historia. Por eso más allá de graves limitaciones, continúa siendo núcleo central de un proyecto nacional transformador, en tanto no existe ninguna otra fuerza política, a su izquierda, con base obrera.

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