BREVES
Causa Noble: "La resolución de Bergesio es inentendibe"
Así lo expresó a P&M el abogado de la familia Lanoscou, Pablo Llonto, respecto del pronunciamiento del magistrado, quien, luego de enviar las muestras al Banco Nacional de Datos Genéticos, resolvió que se debía cumplir con la ley que ordena que eso se realice. Según Llonto, "la táctica de los abogados de Noble, con el guiño del juez, es dejar pasar el tiempo porque si ella muriera, ya no quedarían culpables".
Revista #40 Julio 2010 > Editorial
ANTINOMIAS, DEPORTE NACIONAL
Ya todos deben estar cansados de hablar o escuchar hablar de fútbol, pero no puedo dejar pasar esta oportunidad, es ahora o nunca, donde puedo verter algunas de mis ideas sobre este juego y, de paso, sobre la incapacidad de los argentinos de encontrar síntesis superadoras a nuestras antinomias.
Parece estar en nuestro destino esto de las contradicciones, recuerdo en el secundario un texto de Educación Cívica donde se trataba el tema sin tapujos, como para prevenirnos desde temprano que, una vez que seamos “sujetos cívicos”, con derechos y deberes, debíamos asumirnos, según el caso, de un lado o del otro.
No estoy hablando de las cuestiones relacionadas a las contradicciones de clase, que se expresa hoy en día, principalmente, en las pujas salariales. A lo que me refiero es a una cuestión que parece ser parte de nuestra cultura nacional.
La oposición (se rompe pero) no dobla
En este aspecto, no tengo dudas, de que la oposición furibunda y los sectores sociales que no ven en perspectiva el camino que debería seguir el país, y una gran incultura política, producto de nuestra historia golpista, es lo que genera la antinomia actual, y no la supuesta crispación crónica que le atribuyen al kirchnerismo.
Es menester de la derecha achacarnos la antinomia responsable de todos los males: “Si no hubiese habido peronismo, no hubiese habido antinomia”, por ende, la culpa es del peronismo.
No creo que en otro país se haya vilipendiado tanto el mandato popular, para convertirlo en un odio crónico, en una división que se le achaca siempre a los que cumplen con el mandato del pueblo, y no a los que buscan impedirlo.
Las bombas de Playa de Mayo fueron culpa de Juan Domingo Perón, la última dictadura de las organizaciones armadas, la anterior de la lentitud del gobierno, el desabastecimiento y los cortes de ruta de Cristina Fernández, siempre es el otro el que crispa los ánimos. Cuando les conviene.
La derecha nos endilga, a todos los que, desde distintas posiciones, nos encontramos en esto que puede ser denominado con mayor precisión “proyecto nacional”, lo más parecido a un concepto estratégico de proyecto de país que encontramos en nuestro vocabulario político, lo que divide a los argentinos.
Tenemos un problema, no podemos generar síntesis. No es que este decidido a reconciliar a los argentinos, hablo de síntesis, y para que estas síntesis sean posibles, cada uno, y cada cosa, debe estar en su lugar: el Estado, el ejército, la Sociedad rural, los asesinos, el mercado…
Para que esto ocurra hay que dejar cosas de lado, sino es imposible, salvo que se busque como solución a nuestras antinomias proscribir, fusilar, secuestrar o desaparecer al otro, términos que forman parte de nuestro vocabulario político gracias a los que pusieron al ejército en el lugar de los partidos, al mercado en el lugar del Estado, a la Sociedad Rural en el Ministerio de Economía y a los asesinos sueltos.
La hora de la síntesis
Para no dejar el tema picando, y antes de volver a la pelota, voy a decir una obviedad a la hora de pensar en nuevas síntesis políticas: nuestro país necesita un proyecto político que busque ampliarse, pero de abajo hacia arriba, los principales aliados de un proyecto nacional son los trabajadores, los sectores oprimidos, carentes de derechos básicos como trabajo, educación, vivienda o salud. Es con ellos nuestro pacto de Namoncloa.
En un país como el nuestro, donde los únicos índices que vimos crecer en los últimos 30 años fueron los de la pobreza y la desocupación, la únicas síntesis posibles son las de buscar patrones de crecimiento y desarrollo económico auténticamente propios y, para discutir esto, y no la agenda que imponen los grupos económicos, es para lo que deberíamos sentarnos todos los sectores políticos, económicos y sociales en una misma mesa.
Es un problema lo de las antinomias, porque una minoría, económicamente importante, pero por sobre todo, culturalmente influyente, está empeñada en impedir la conformación de un proyecto de país estratégico, pluralista, inclusivo.
Maradona para todos
Ahora si, volviendo al mundial, y sin haber resuelto nada, porque esta más que claro, como en un partido de fútbol, que esto se resuelve en la cancha, el mundial de Sudáfrica, a muchos, nos dejo un sabor particularmente amargo.
En primer lugar, por esta antinomia que genera Maradona, su rechazo nos hace cada día más maradonianos, esta cuestión de ponernos a la defensiva nos une pero, lamentablemente, como en otros casos de nuestra realidad política, nos pone acríticos, por ende, incapacitados de hacer aportes. Y no parece haber solución por el momento.
Pero esta no es la antinomia de la que voy a hablar, la cual se reduce a algunos “viejos vinagres” y a esos periodistas que, a decir del Diego, “la tienen adentro”.
La gran antinomia del fútbol argentino ha sido la de “menotistas” y “bilardistas”, incluso antes de que estos técnicos existiesen, y hoy en día los supera, aunque para algunos no existe más, de la misma forma que en los ‘90 nos decían que se había terminado la antinomia entre peronistas y antiperonistas, porque nos gobernaban los liberales con la carcasa del justicialismo.
Ahora, parece ser que, en nombre de “el fútbol que le gusta a la gente”, quieren negar las diferencias, imponer una verdad única, para negar la posibilidad de lograr nuevas síntesis, y o casualidad, otra vez Clarín en escena, quien ahora aparece como heraldo de la gran verdad futbolística.
Creo que, haciendo una traslación al fútbol del viejo debate científico – ideológico, el concepto de “la supervivencia del más apto”, el darwinismo social, fue superado, en todo orden de la naturaleza, por el concepto de “el apoyo mutuo”, como factor de la evolución de las especies, algo que supo entender la selección de España.
En cambio, ver a Carlos Tévez corriendo a la defensa rival en pelotas intrascendentes, esperando la aparición milagrosa de Messi, con un funcionamiento del equipo “liberal”, donde las principales variables del juego quedan libradas al azar, no es una forma digna de perder, si me permiten diferir con la mayoría de ustedes.
Si quieren saber como se pierde dignamente, puedo recordarles que el equipo más denostado del fútbol argentino, tildado de “resultadista”, Estudiantes de La Plata, perdió en un par de meses, el mundial de clubes contra el Barcelona a 2 minutos del final, el campeonato local en manos de Argentinos Jr. a 1 punto y lo dejo afuera de la copa Libertadores el Inter de Brasil en el último minuto.
Sin embargo, esta seguidilla de supuestas frustraciones, fue emocionante en su desarrollo, en la hazaña de buscar la gloria en dos campeonatos a la vez, jugando dos partidos por semana durante meses. Esto no será reconocido porque el pensamiento mágico, idealista, colonizo al fútbol.
Nuestra organización, nuestra visión del fútbol y de la vida incluye la libertad, es por eso que fue posible ganar y jugar bien, como en México ’86, potenciando la estrategia colectiva sin dejar de potenciar las capacidades individuales. Porque el único héroe es el héroe colectivo.
Creo que es el momento de que Julio Grondona de un paso al costado de la AFA, que sean los mejores, Bilardo y Menotti como técnicos campeones del mundo entre otros, los que aporten, grupalmente, a sintetizar una visión del fútbol, algo tan importante para los argentinos.
Eso si, para pensar en mejorar, la formación y la experiencia individual de las mejores cabezas debe estar puesta en superarse colectivamente, en crear una escuela del fútbol argentino que supere las viejas antinomias, de las que se aprovechan los vivos de siempre, a los que en el fondo no les interesa ganar, porque no tienen más bandera que la del dinero.
Porque confiamos en que la sumatoria de todas nuestras fuerzas de un resultado superior a lo que cada uno aporta por separado. Pero con tiempo, táctica, objetivos y planificación. Por lo menos, así lo veo yo.
Juan Manuel Fonrouge
Director Revista 2010
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