BREVES
Causa Noble: "La resolución de Bergesio es inentendibe"
Así lo expresó a P&M el abogado de la familia Lanoscou, Pablo Llonto, respecto del pronunciamiento del magistrado, quien, luego de enviar las muestras al Banco Nacional de Datos Genéticos, resolvió que se debía cumplir con la ley que ordena que eso se realice. Según Llonto, "la táctica de los abogados de Noble, con el guiño del juez, es dejar pasar el tiempo porque si ella muriera, ya no quedarían culpables".
Revista #43 Octubre 2010 > América Latina
La elección que acapara la atención local y regional
A pesar de la aplastante victoria de Dilma Rousseff con 47.651.434 votos (46,91 por ciento), la candidata del Partido de los Trabajadores (PT) no consiguió la mayoría simple en primera vuelta, le faltó sólo el 3,09 por ciento, y tendrá que competir en segundo tramo con el candidato del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), José Serra, el próximo 31 de octubre. Serra llegó a capturar 33.132.283 votos (32,61 por ciento de los votos).
Por Gustavo Torres
Con este nuevo escenario, ambos contendientes ya empiezan a disputarse los 19.636.359 de votos, (19,33 por ciento) que conquistó la candidata del Partido Verde, Marina Silva, quien fue la gran sorpresa de la jornada eleccionaria del pasado 3 de octubre.
Pese a que todos los sondeos de opinión daban una victoria segura en primera vuelta de la candidata del PT, quedaban algunas dudas sobre la posibilidad de un ballottage, que tampoco puede ser considerado como una nueva elección, sino como la continuidad de la primera, pero bajo nuevas condiciones de bipolarización. Al respecto, es importante colocar algunos elementos a considerar: ¿qué ha podido incidir para que la candidata de Lula no triunfara en primera vuelta a pesar de todos los pronósticos que la adjudicaban como favorita? ¿Cuáles serán las estrategias de campaña que emprenderán ambos candidatos para este segundo tramo de las elecciones brasileñas?
Para el secretario ejecutivo de CLACSO (Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales) y Director del Laboratorio de Políticas Públicas de la Universidad del Estado de Río de Janeiro, Emir Sader, los casi 20 puntos que conquistó el Partido Verde influyeron para que Dilma Rousseff no fuera electa en primera vuelta. A su vez, caracteriza al electorado de Marina Silva “de complejo” y de que está lejos de tratarse de una ola ecológica en Brasil. “Se habrían juntado varias cosas: desde votos verdes, izquierda light, hasta votos anti-Dilma, votos desencantados con Serra, entre otros”, considera Sader. Pero la alta votación de Marina, que fue ministra de Medio Ambiente en seis de los ocho años de gobierno de Luiz Inacio Lula da Silva, ya empieza a tener varias interpretaciones. Al respecto, Sader entiende que la frustración provino de la expectativa creada por las encuestas de una eventual victoria en la primera vuelta, y que un análisis más preciso era necesario, empezando por el altísimo número de abstenciones, votos nulos y blancos que, sumados, superan un cuarto del electorado (en blanco el 3,13 por ciento y nulos el 5,51 por ciento).
Los analistas consultados por Revista 2010 coinciden a su vez en que las campañas de difamación sobre el aborto, la lucha contra la dictadura, así como el efecto que el caso de Erenice Guerra (Ministra y ex asesora de la candidata Rousseff, por los escándalos de tráfico de influencias) tuvieron efecto en el resultado final, consiguiendo que Dilma no ganara en primera vuelta.
Los medios de comunicación brasileños asumieron el papel de principal partido de oposición al presidente Lula da Silva y a la candidatura de Dilma Rousseff, como bien lo había denunciado Lula los días previos a las elecciones. Gonzalo Rojas, politólogo argentino de la Universidad Federal de Campina Grande (UFCG), Paraíba, considera que la desaceleración de la campaña en las últimas semanas repercutió enormemente en disminuir el electorado de Dilma por la confianza del oficialismo en las mediciones, cuando éstas aún mantenían un alto margen de error, y que hubo una expectativa sobredimensionada de que las elecciones ya estaban ganadas. Consultado por 2010, el analista cree además que el candidato opositor, José Serra, tampoco realizó una buena elección, y que se subestimó la campaña mediática sobre una supuesta corrupción que salpicó a una funcionaria cercana a la candidata del PT. “Faltó una respuesta política adecuada por parte de Rousseff y del PT a las operaciones de prensa sobre la supuesta corrupción que involucra a una persona cercana a Dilma, pero que no es Dilma Rousseff”, sostiene Rojas.
Por su parte, Ricardo Abreu, secretario de Relaciones Internacionales del PCdoB, uno de los diez partidos de la coalición (PT, PRB, PDT, PMDB, PTN, PSC, PR, PTC, PSB y PC do B) que apoya a la candidata oficialista, sostiene que la feroz campaña mediática en las últimas semanas contra Rousseff complicó sus posibilidades de ganar en primera vuelta. “Al observar que la candidatura de Serra estaba empantanada, la derecha utilizó como fuerza auxiliar a los medios de comunicación y posicionar la candidatura de Marina Silva, quien contra todo pronóstico se adjudicó más del 19 por ciento de los votos”, analiza Abreu.
“El efecto mediático restó votos de Dilma y tuvo efectos en las capas medias urbanas y en la juventud”, responde el dirigente del PCdoB, al tiempo que señala que la campaña mediática también está relacionada con el prejuicio religioso que se instaló al acusar a Dilma como proabortista y favorable al casamiento homosexual. Esto influyó en los sectores religiosos, considera. “Por otro lado, la idea de una supuesta corrupción gubernamental. Finalmente, el factor Silva. Así se llegó a la segunda vuelta”, observa Abreu.
Semanas antes de la primera vuelta circularon mensajes en Internet acusando a Dilma Rousseff de respaldar el aborto y el matrimonio entre homosexuales. Luego de “esa campaña del submundo de la política”, según la definió la propia Rousseff, la candidata petista se reunió con un grupo de religiosos y se manifestó contra el aborto.
El académico argentino de la Universidad Federal de Río Grande del Norte (UFRN), Gabriel Vitullo, considera que los votos que conquistó el Partido Verde representan “un triunfo del discurso ‘honestista’ de la antipolítica”, demostrando además el desplazamiento aún mayor del PT hacia el centro al dejar de lado programas históricos como el del aborto legal. Sostiene además que “candidaturas como las del payaso ‘Tiririca’, que obtuvo cerca de 1.353.8200 (6,35 por ciento de los votos válidos en el estado de San Pablo), y el hecho de que el principal asunto en la campaña de buena parte del Brasil fuera si los candidatos eran ‘ficha limpa’ o ‘ficha suja’, desplazaba cualquier debate de carácter programático e ideológico”. En ese sentido, el coordinador de la carrera de Ciencias Sociales de la UFRN sostiene que esta elección demostró los errores de la mayoría de las encuestadoras, que sobreestimaron el porcentaje de Dilma, indicando que ganaría en primera vuelta. Asimismo señala que estas elecciones demostraron además una derrota de la izquierda tradicional, al no obtener siquiera el uno por ciento de los votos, a pesar de contar con un candidato con cierto carisma en los debates como Plinio de Arruda Sampaio.
En la disputa por los votos verdes
Lo concreto es que Marina Silva obtuvo alrededor de un 20 por ciento de los votos, una cifra muy importante para ser considerada. El gran interrogante a partir de ahora es adónde irán a parar esos votos en la segunda vuelta. ¿Los capitalizará el candidato del PSDB, teniendo en cuenta que los verdes cerraron alianzas con ese partido en algunos estados brasileños? Conviene no olvidar que la formación ecologista tiene su origen entre los socialdemócratas. ¿Pesará más la historia política de Silva en el PT, y haber sido ex ministra de Lula? Al respecto, Gonzalo Rojas subraya que es muy difícil que casi un 20 por ciento del electorado se traslade automáticamente a Serra, y a su vez trae a colación que Marina Silva se va del gobierno enfrentada con la propia Dilma Rousseff, por lo que se complicaría a priori cualquier negociación con el oficialismo. “El gobierno intentará hablar con Silva. Lo que no se sabe es si la candidata lo aceptará, y habrá que ver si los verdes tendrán la capacidad de trasladar todos esos votos, o si optan por una medida más prudente, como la de liberar el voto”, recalca. Y agrega que “lo que pasa es que uno puede liberar el voto, pero no cuando tiene casi el 20 por ciento, es una irresponsabilidad política, pero también es verdad que si no los libera puede perder lo que construyó hasta ahora”, señala el politólogo.
Los 20 millones de votos que obtuvo el Partido Verde es la balanza del ballotage por la presidencia brasileña. Ciro Gomes, uno de los principales dirigentes del Partido Socialista Brasileño, que forma parte de la alianza con el PT, considera sin embargo que el Partido Verde no dará su apoyo a la candidata presidencial Dilma Rousseff, porque Alfredo Sirkis, titular del Partido Verde, es un dirigente próximo a José Serra. “Lo digo porque yo he negociado con el Partido Verde, lo conozco”, declaró Gomes.
Por su parte, el teólogo brasileño Leonardo Bof sostiene que Marina Silva puede reforzar el proyecto de un nuevo Brasil. “Es aquí que entra la misión de Marina Silva con sus cerca de 20 millones de votantes. Marina seguramente se inclinará para el lado de donde vino, el PT, que ayudó a construir”.
El efecto Lula y la integración regional
Para Emir Sader esta nueva campaña tiene que ser dirigida directamente por Lula Da Silva, y debe estar centrada en la comparación de los gobiernos de Fernando Henrique Cardoso y de Lula. “Debe tener una estrategia específica para el electorado de Marina (Silva) y debe multiplicar los comicios y otros actos de masa, una diferencia importante entre las dos candidaturas. Parte de los electores que tradicionalmente votan al PT emigraron hacia el Partido Verde, según indicaron varias encuestas de opinión y dirigentes petistas.”
Las elecciones de segunda vuelta en 2006 fueron muy importantes para dar un carácter más definido a la polarización con respecto a los tucanos (PSDB). Lo mismo se avizora para estas elecciones. “Es importante que se multiplique la votación y la movilización para volver aún más fuerte la victoria de Dilma. Ella es favorita, pero hay que estar precavidos de las maniobras de los adversarios, del uso de la prensa, de las campañas difamatorias”, sostiene Sader.
Los motivos de la pérdida de votos de Dilma en la clase media baja todavía no están muy bien explicados. Resulta una paradoja que uno de los estratos que más se ha beneficiado de las políticas del gobierno de Lula haya sido uno de los responsables de la realización de una antes improbable segunda vuelta. Además, este mismo estrato suele ser más conservador en temas morales; es decir, la polémica sobre el aborto puede haber sido determinante. En teoría, Dilma necesita pocos votos más para ser electa. Si se confirmara la tendencia mostrada en las encuestas, de que un 30 por ciento de los votos de Marina emigrarían hacia la candidata del PT, Rousseff tendría asegurada su victoria.
A pesar de que el sucesor presidencial se conocerá después del 31 de octubre, Lula es el gran artífice de esta contienda electoral, si se tienen en cuenta los logros durante sus ocho años de mandato: sacar a 25 millones de personas de la pobreza, que hoy es clase media, conocida como clase C (con un ingreso mensual entre 1.020 y 2.550 reales). Será el próximo desafío a mantener por los dos economistas, mujer y hombre, que se enfrentarán el domingo 31, en la que Suramérica también se anota, teniendo en cuenta que la modificación interna de Brasil tendrá impacto en la región.
COMENTARIOS (1)
Leer todos los comentariosjesGVChUCvZHmPdA
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