BREVES
Causa Noble: "La resolución de Bergesio es inentendibe"
Así lo expresó a P&M el abogado de la familia Lanoscou, Pablo Llonto, respecto del pronunciamiento del magistrado, quien, luego de enviar las muestras al Banco Nacional de Datos Genéticos, resolvió que se debía cumplir con la ley que ordena que eso se realice. Según Llonto, "la táctica de los abogados de Noble, con el guiño del juez, es dejar pasar el tiempo porque si ella muriera, ya no quedarían culpables".
Revista #36 Marzo 2010 > América Latina
América Latina bajo amenaza
La estrategia del Imperio
Por Stella Calloni
Desde los tiempos de la expansión de Estados Unidos a fines del siglo XIX, que acabó con los primeros esbozos de la independencia en el continente y con la posibilidad de una unidad que desafiara la política imperial, como propuso Simón Bolívar, no se había producido una ofensiva similar sobre América Latina como la que está sucediendo en estos días.
Durante el siglo pasado las intervenciones de EE.UU, tanto militares como políticas y económicas y las dictaduras sembradas en el continente para asegurarse el control regional en el esquema de la Guerra Fría, dejaron millones de víctimas, con las secuelas de todo proceso de dominación y exterminio, que hasta hoy perduran.
Detrás de este actual movimiento crepuscular envolvente está la renovada Doctrina de la Seguridad Nacional (DSN) surgida del esquema de la Guerra Fría, y cuyo correlato contrainsurgente significó un genocidio en la región.
La DSN fue remozada y optimizada para el nuevo período de las llamadas “Democracias de Seguridad” en el esquema de los “Conflictos de Baja Intensidad” (CBI).
La respuesta a estos, previstos desde los años ‘80 y redefinidos sus elementos por los organismos de inteligencia y el Pentágono en los años ‘90 y en el 2000, es la Guerra de Baja Intensidad (GBI), estrategia clave de contrainsurgencia.
Estrategas militares trazaron los contenidos de la GBI con una “reorientación estratégica de los conceptos dominantes en materia militar y el compromiso renovado de emplear la fuerza en el marco de una cruzada global en contra de los gobiernos y movimientos revolucionarios del Tercer Mundo”, como sostienen los investigadores de EE.UU, Michael T. Klarke y Peter Kornbluh.
En 1985-86 se estableció que la GBI era una lucha político-militar limitada con “fines políticos, sociales, económicos o sicológicos (guerra sucias y de información y contrainformación entre otros). Suele ser prolongada e incluye desde presiones diplomáticas, económicas y sicosociales hasta el terrorismo y la insurgencia”.
LA GBI EN VENEZUELA Y BOLIVIA
El esquema de la GBI se usó contra el presidente venezolano Hugo Chávez con nuevos elementos de “cuarta generación”, como se vio en todo lo actuado antes y durante el golpe de Estado de abril de 2002, que fue derrotado por el pueblo y militares patrióticos. Y lo mismo sucedió con el golpe “cívico prefectural” de septiembre de 2008 en Bolivia, también derrotado por el Gobierno, que contó con el apoyo decidido de UNASUR y que logró comprometer a organismos como la OEA.
Para estas acciones los golpistas contaban con un arma de primer nivel como es la actividad guerrera de los medios de comunicación masivos, hoy en manos del poder mundial en más de un 90 por ciento y convertidos en usinas del poder imperial y sus necesidades estratégicas.
En los años ‘90 el trazado del llamado Consenso de Washington y otros documentos, demandaban la aplicación de los nuevos esquemas de contrainsurgencia de la antigua GBI con funcionalidad suficiente para asegurar la geoestrategia de recolonización planteada. El Plan Colombia, el Puebla Panamá, la Iniciativa Andina y otros similares conforman el más acabado proyecto de recolonización de América Latina, para controlar los recursos naturales y las reservas del continente, al que siempre imaginaron como “el patio trasero”. El Plan Mérida impuesto en México, en los ultimos años es parte de este diseño de dominación más que amenazante para toda la región.
Dispersar el Comando Sur, que se fue de Panamá el último día de 1999, significó la siembra de bases e infraestructuras militares en todo el continente, lo que se aceleró notablemente elevando el número de estas en Colombia que suman siete estratégicamente ubicadas, no sólo para el control interno, sino para actuar sobre los países vecinos y otros. A esto se añaden los ejércitos en sombra, los mercenarios que han sido “legalizados” mediante la privatización de la guerra.
Complementando este proyecto lograron instalar en el poder en Panamá a otro presidente de su órbita, cuyo primer acto de política exterior fue firmar un acuerdo con la Secretaria de Estado, Hillary Clinton, para instalar cuatro bases militares sobre el Atlántico y el Pacífico que rodean a ese país, y que se extenderán a seis en otro trazado de instalaciones de infraestructura militar.
LA OTRA INVASIÓN
Pero la otra invasión es casi invisible. Una telaraña de fundaciones con nombres atractivos, dependientes de la Central de Inteligencia (CIA), cubren toda la región.
Estas son las mejores avanzadas en todo tipo de otras guerras como las sicológicas, las de desgaste y desestabilización, posibilitando los ahora llamados “golpes suaves” tan contundentes como el que llega precedido por tanques y aviones.
Ya estaban creadas las instituciones que encabezarían la invasión silenciosa de estos tiempos como la National Endowment Foundation (NED), traducida aquí como Fundación para la Democracia, creada en los años ‘80, destinada a ocultar la cara envejecida de la CIA, y que fue clave en la guerra contra la Nicaragua sandinista (1980-1990), así como en la invasión militar a Panamá el 20 de diciembre de 1989, cubriendo en ambos casos los frentes de la desestabilización política y económica. Esto son sólo dos ejemplos de lo que hoy abunda.
La vieja Agencia Internacional para el Desarrollo (AID) que data de 1962 fue rediseñada para las nuevas políticas contrainsurgentes y ahora se llama USAID, tratando de disimular su papel criminal en el pasado.
Bajo el argumento de “ayuda para el desarrollo” están en todas partes y a su vez controlan una red asombrosa de Fundaciones y Organizaciones No Gubernamentales (ONG), que además cuentan con fondos de ayuda de la ultraderecha mundial.
Estas son básicas para realizar los llamados “golpes suaves” o “blandos” que en realidad ocultan las violencias aparentemente no militares de sus actuaciones.
Ante el nuevo mapa latinoamericano, donde el liderazgo de varios gobiernos logró derrotar iniciativas estratégicas de Washington como el Área para el Libre Comercio de las Américas (diciembre de 2005, Mar del Plata), cuando el ex presidente George Bush recibió un rotundo “no” del MERCOSUR, hay una reactivación acelerada y, para “disuadir”, se dispuso la “resurrección” de la IV flota, un mensaje muy claro para la región.
Uno de los temores imperiales, es que este nuevo escenario político -donde algunos países han adelantado pago de deuda para evitar nuevos endeudamientos- termine con el ciclo preestablecido de lograr que gobiernos bajo presión y/o corrupción acepten endeudarse, como antes sucedia y terminen con el sometimiento que supone un deudor atrapado.
Temen tambien la posible unidad de los países que en conjunto tomen medidas ante el flagelo del endeudamiento sin salida. Cualquier cosa que se haga para no pedir créditos onerosos, es vivido como un “atentado” contra ese poder.
El fracaso del ALCA y el surgimiento de iniciativas de integración como el MERCOSUR, la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) o la Alianza Bolivariana de los Pueblos (ALBA), una iniciativa desafiante que además posibilita otro tipo de acuerdos respetuosos y de mutua solidaridad, ha puesto en rojo las señales de alerta en Washington.
Las acciones de “golpe suave” están dirigidas a varios frentes: “ablandar” a un gobierno, atacándolo en forma cotidiana, distribuyendo información falsa, rumores, desacreditando no sólo política sino personalmente a los presidentes y funcionarios hasta extremos de una perversidad asombrosa.
La red de ONGs les ha permitido infiltrar partidos políticos, crear otros y manejar un programa de copamiento- vía corrupción de medios de comunicación, periodistas, parlamentarios y jueces. Su influencia sobre el poder judicial es abierta en algunos países.
Esto fue clave para armar el golpe en Honduras, usando lo militar y lo político. Se hizo un trabajo encubierto con los legisladores para manejar el Congreso, que, a su vez, posibilitó instalar una Corte Suprema elegida por la embajada de EE.UU en Tegucigalpa, la capital del país. Y esto aseguró complicidad con el secuestro y traslado al exterior del presidente Manuel Zelaya tratando de dar un viso constitucional al artero golpe.
Hay que decir que los manejos corruptos de recomposición de la derecha, están favorecidos por algunos sectores de izquierda, unos porque perdieron la mirada estratégica, otros porque fueron cooptados o aquellos cuyo dogmatismo antidialéctico y anti-histórico los hace funcionales al sistema.
EL GOLPISMO “SUAVE”
Son miles las fundaciones que operan en América Latina y existen ejemplos muy precisos de su actuación en el golpismo abierto y encubierto en la región (ver notas sobre Venezuela, Haití, Honduras, Bolivia y otras).
En el caso de Argentina hay una referencia clave. La actuación de la Fundación Libertad (FL) con sede principal en Rosario, ciudad considerada “estratégica” en la producción agropecuaria.
En marzo de 2008 la FL congregó a lo más granado de la derecha mundial en un “seminario”, el cual sirvió de apoyo y financiamiento al paro patronal de cuatro entidades agrarias, cuyas acciones durante cuatro meses -como el desabastecimiento y el corte de rutas estratégicas para el MERCOSUR- estuvieron destinadas a destituir o quebrar al Gobierno.
A fines de 2008, ante la derrota del golpismo en Bolivia, el Gobierno de Evo Morales demostró con pruebas fehacientes el involucramiento de la USAID -a la que está unida la FL- en el reparto del dinero enviado para proyectos de desarrollo a los racistas opositores de la Media Luna que protagonizaron el golpe “civilista” en agosto-septiembre de ese año.
Entre los días 12 y 14 de diciembre de 2008 se creó en Colombia la Unión de Organizaciones Democráticas de América (UnoAmérica), conformada por militares y policías de las pasadas dictaduras, los sectores más duros del ejército colombiano y ultraderechistas latinoamericanos de larga trayectoria golpista y violenta, para oponer a la (UNASUR) como se plantea en el acta fundacional.
Libertad y UnoAmérica así como la Fundación Pensar -que nuclea a la plana mayor de Propuesta Republicana (PRO)- tienen lazos con la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (Faes) que dirige el ex presidente de España José María Aznar y la Fundacion Internacional para la Libertad presidida por el escritor peruano-español, Mario Vargas Llosa, de conocida actuación en contra de los gobiernos democráticos de la región.Todas ellas dependientes de la CIA.
UnoAmérica está acusada en el intento de magnicidio en Bolivia en abril de 2009 y de participar en el golpe en Honduras, lo que fue agradecido públicamente por el ex presidente de facto Roberto Micheletti.
Todo esto y mucho más amenaza a América Latina.
COMENTARIOS (1)
Leer todos los comentariosFIGDruuYpX
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